STAFF | NTRZACATECAS.COM
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Una mujer denunció que desde hace años ha sido víctima de violencia ejercida por un elemento de la Policía Estatal Preventiva (PEP), quien permanece impune, pese a que lo señaló ante la ley e instituciones de protección para las mujeres y defensa de derechos humanos.

La afectada, cuyo nombre NTR Medios de Comunicación reservó por seguridad, afirmó, en entrevista grabada, que debió cambiar de residencia por miedo a que se agraven o se cumplan las constantes amenazas de su ahora ex pareja: Carlos Manuel Mauricio Casillas, por las que, incluso, teme por su vida.

Relató que hace año y medio que se separó del efectivo de seguridad, con quien padeció maltratos durante meses, el policía los acosó a ella y su familia, amagándola con dañar a la hija que tienen en común, si no retira el cobro de pensión alimenticia vía nómina.

La joven de 25 años reprochó que Mauricio Casillas siga activo en la PEP, donde trabaja desde hace cinco años, pese a sus antecedentes de agresividad, y acusó que superiores de éste y otros elementos de la misma corporación lo protegen.

Ejemplificó que, la última vez que la atacó, golpeó y amagó con el arma de cargo, un comandante, que identificó como Zalatiel Santos Vázquez, “lo defendió por ser su amigo”, mientras que Isaías Hernández Landeros, director de la PEP, minimizó los hechos.

“Dijo no poder hacer nada porque sus elementos no habían agarrado a mi esposo en flagrancia y no habían visto que me golpeaba, entonces no existía el delito”, lamentó la mujer, quien resaltó que cuando acudió a la entrevista con el funcionario aún tenía la cara hinchada por los golpes.

Narró que una empleada de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) se enteró de su situación y la ayudó a reunirse con el titular de la dependencia, Ismael Camberos Hernández, porque le aseguró: “a éstos [los policías] siempre les dejan pasar este tipo de cosas”.

Ésa fue la única vez que la víctima tuvo contacto con el secretario. Después, en octubre de 2018, la investigación que realizó la PEP de este caso concluyó que los dos efectivos involucrados eran culpables.

El comandante incurrió en “la omisión del registro de los hechos”; a Carlos Manuel se le comprobó la agresión física, violencia familiar durante la relación sentimental y las amenazas con el arma, por lo que “fue catalogado como un agresor de alta peligrosidad”.

No obstante, las consecuencias sólo fueron cinco días sin goce de sueldo. El director de la PEP argumentó “que el castigo que se les había impuesto era lo que se creía que merecían por los cargos por los que se les encontró culpables”.

 

Un infierno

La joven relató con angustia la tormentosa relación que mantuvo con el policía estatal. Recordó que durante todo el embarazo sufrió violencia psicológica y verbal, pues, en 2017, a los dos días de que nació su hija, intentó dejar al sujeto y éste la amenazó con quitarle a la niña.

“Discutimos, empecé a agarrar mis cosas y él me empezó a grabar diciendo que iba a secuestrar a mi hija. Me dio miedo y me quedé”, se lamentó. Un mes después fue cuando le dio la golpiza.

“Llegó del trabajo, traía el arma corta a cargo, la guardó en un cajón de la recámara donde vivíamos y subió a lavar su uniforme, pero dejó su celular y le empezaron a entrar llamadas de la ex esposa, con la que tiene otra hija, y me doy cuenta de que hablaban de quitarme a mi hija”.

“No sé qué plan tendrían para mí, pero hablaban de registrar a mi hija con el apellido de ella, vivir juntos y que yo nunca los iba a volver a ver ni a buscar a mi hija”, detalló.

Cuando regresó Mauricio Casillas a la habitación, le arrebató el dispositivo a la víctima, la tiró al suelo, la pateó, reabriéndole la herida de la cesárea reciente, y ella salió corriendo.

“Él abrió la ventana y agarró el arma, escuché que cortó cartucho y le dije que, si me iba a matar, que lo hiciera porque no aguantaba lo que estaba viviendo con él; sólo me amagó, pero no tiró el gatillo”, precisó la joven. Entonces lo abandonó.

Actualmente, el elemento de seguridad tiene cinco órdenes de alejamiento; sin embargo, esto no impidió que continúen las amenazas de él y hasta de su actual pareja. La última fue hace dos semanas, cuando ella reiteró la exigencia de la pensión y él le advirtió que “no sabía con quién se estaba metiendo”.


Nuestros lectores comentan

  1. Evalia Núñez Llamas

    Espero que se haga justicia y este engendro del diablo pague todo el daño que hizo