Alfonso Carlos Del Real López / Politólogo
Alfonso Carlos Del Real López / Politólogo

Hace muchos años llegó a mis manos un libro editado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que resultaba ser una compilación de discursos pronunciados por Luis Donaldo Colosio Murrieta en diferentes etapas profesionales y políticas de su vida pública.

Los leí con mucho interés, principalmente porque en algún tiempo de mi vida me interesó el análisis del discurso. La revisión del documento se significaba como un mecanismo de acercarse a un personaje de suma importancia en la historia política de México.

L@ invito, estimad@ lector(a), a que, en una oportunidad, si tiene Usted algo de curiosidad, revise https://www.bibliotecas.tv/colosio/discursos.htm. En ese sitio encontrará la que pienso que es la misma compilación de discursos del malogrado candidato presidencial del PRI, asesinado hace veinticinco años. Hay textos de Colosio como Diputado Federal de la LIII Legislatura, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, titular de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) y como candidato del PRI a la Presidencia de la República.

Cada persona que pueda leer el discurso de Colosio en su trayecto político podrá tener una opinión sobre el contenido, la forma y el fondo de cada uno ellos; la lectura entre líneas, lo dicho, lo que se omitió. Ahora, las palabras que en alguna ocasión fueron pronunciadas por Luis Donaldo Colosio forman parte de la historia política de México.

He escrito algunas cosas en mi vida; en algunas de mis etapas profesionales he intentado construir discursos que sean un reflejo efectivo del momento y del sentir del actor político en turno. Y es precisamente por eso que sé que hay dos tipos de actores: los que leen a rajatabla lo que les escriben, y quienes escriben por sí mismos, o bien, le meten mano a profundidad a los textos que los asesores, amigos o colaboradores cercanos elaboran para acomodarlos a su modo y que reflejen lo que el actor quiere decir, cómo lo quiere decir y por qué.

Así pues, quiero pensar que Colosio era de la segunda especie de actores políticos en el discurso. De la especie que le mete mano al escrito, la que se toma el tiempo y toma horas de desvelo para que su pluma vierta la tinta que se requiere, que se necesita, la que es capaz de interrumpir la agenda social para priorizar la construcción de un escrito, porque sabe que las reuniones se pueden posponer; pero el momento histórico de un discurso, no.

Luego entonces, imagine Usted que, efectivamente, Luis Donaldo Colosio Murrieta, en su papel de candidato, supo leer e interpretar los momentos políticos en torno a sus discursos y eligió sus palabras con cuidado, con sentir. Con eso, lea Usted lo siguiente:

“Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.

Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan. Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso.

Yo veo un México convencido de que ésta es la hora de las respuestas; un México que exige soluciones. Los problemas que enfrentamos los podemos superar.

Yo me propongo encabezar un gobierno para responderle a todos los mexicanos. El cambio con rumbo y con responsabilidad no puede esperar.”

 

La cita es un fragmento del discurso de Luis Donaldo Colosio durante el acto conmemorativo del LXV aniversario del PRI, pronunciado el 6 de marzo de 1994, en el Monumento a la Revolución, una zona de la capital del país que, durante muchos años y en una época de transformación, fue la zona priísta por excelencia. El escenario, para muchos, no fue improvisado, y Colosio eligió sus palabras muy consciente de ellas. Puede revisarlo completo en https://www.bibliotecas.tv/colosio/discursos/candidato06mar94.htm

También, para muchos, ese 6 de marzo Colosio pronunció su mejor discurso… Porque en él estaba su sentir, tal cual, y reflejaba las aspiraciones plenas de un hombre bueno que pudo haber tenido la posibilidad de dirigir a un país “con hambre y sed de justicia”…

 


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