ALBERTO MORONES / Periodista. NTR Medios de Comunicación
ALBERTO MORONES / Periodista. NTR Medios de Comunicación

Por años, las obras de teatro han sido una práctica de expresión artística con las que se narran momentos históricos, de ficción, de entretenimiento y reflexión, buscando que el espectador imagine, conozca, disfrute y sea parte del espectáculo.

Este miércoles se conmemora el día Mundial del Teatro, una celebración constituida por el Instituto Internacional de Teatro, el 27 de marzo de 1961. El objetivo es promover el trabajo teatral en todas sus formas por alrededor del mundo.

Y es que, pese a su valor cultural y artístico, a lo largo del tiempo no se ha tenido el apoyo suficiente por los gobiernos y líderes de opinión para ser desarrollado, ni se ha creado en la sociedad una educación teatral por conocer este mundo.

Marisol Torres es una directora de teatro chilena, que actualmente dirige dos obras: Las Marquesas de Sade y El Proyecto Fausto.

Con 20 años de carrera, aseguró que el arte del teatro ha evolucionado a gran medida, por la libertad con que cuenta ahora para reflejar diversas temáticas o actuaciones, además de tener una mayor interacción con el público.

Explicó: “el teatro es un espacio que te permite explorar cualquier temática, llegar a cualquier público y expresar cualquier historia”. Todo esto a través de la actuación y una combinación de factores como la escenografía, la música y el sonido, que le otorgan más realismo ante una audiencia.

Este arte escénico la ha llevado a conocer diferentes países, y aunque comenta que en cada uno la interacción o reacciones entre público y actores se torna única, lo que más emociona al término de cada obra es el resultado de satisfacción que genera al espectador.

“El teatro ha evolucionado, cada vez más las obras son dinámicas, con interacción al público o participación improvisada del mismo, creando nuevas expectativas para este arte”.

Aunque la vida del teatro puede ser complicada, al enfrentarse al alejamiento del hogar, la familia y amigos, aseguró que equivale el esfuerzo, “por las experiencias y emociones que se viven, al estar dentro y fuera del escenario”.

 

La actuación

Si bien el trabajo del director consiste en ser la cabeza del proyecto, Marisol Torres confesó que la parte más importante para dar vida a la obra es la estructura del libreto, donde se plasman las actuaciones, discursos y gestos que definen a los personajes. Por ello, la elección de los actores es un factor determinante.

Verónica Contreras es una actriz mexicana que en los últimos años trabajó en proyectos de la Compañía Gajuca con la directora Marisol Torres.

Para ella, la motivación de actuar se centra en “adquirir una bandera”, al representar papeles con una responsabilidad social sobre temas específicos, como podría ser el empoderamiento a la mujer, para, a través de su actuación, “aportar mi granito de arena y hacer conciencia”.

Reconoce que el rol de actor es difícil, pues debe tener la habilidad para desprenderse de su persona, y encarnar el papel que muchas veces exige cambios físicos, entre otras metas para ser personificado.

“Como actores, se debe tener la capacidad no sólo de retención de las líneas, sino de tomar el personaje y generar la esencia que éste describe para el acto”.

Definió que en el transcurso de la historia, el aporte que genera el teatro al mundo va enfocado en una línea por crear conciencia y reflexión de lo que acontece o fue, así como de reconocimiento, cuando el espectador se identifica con lo que se está observando.

“Cuando vas a una obra puedes reconocerte: identificas acciones o actitudes de conciencia que como ser humano te tocan. Las obras siempre dejan algo de conciencia con la experiencia sensorial y emotiva”, expresó.

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Claudia Salgado también forma parte de la compañía Gajuca, es una joven actriz y maestra de danza, que afirma encotnrar en el teatro su motor de vida.

Pese a que inició desde muy pequeña, el arte escénico nunca ha significado un sacrificio, pues enfatizó que “cuando te apasiona algo de verdad, lo haces y ya.”

Para la actriz chilena, las reacciones que obtiene del público son siempre sorprendentes, ya que puede detectar en la audiencia múltiples sentimientos como asombro, fascinación, alegría, o incluso tristeza cuando la escena refleja sufrimiento, momentos que gratifican su actuación.

“Ninguna obra de teatro es fácil, existen textos, escenas, momentos complejos que ponen a prueba al actor. Pero, sin duda, la satisfacción de lograrlos y que la gente lo aplauda, lo vale”.

Sentenció que en el mundo urge una cultura o educación teatral, en la que la población tenga el interés por conocer el mundo del teatro: “que se enamore de su magia, que deje volar su imaginación y sea parte del acto”.

En este tenor, puntualizó importante que el teatro llegue a todos los públicos, y esto sólo podrá ser con un mayor apoyo para la creación y difusión de obras teatrales en las ciudades, donde un número de éstas puedan ser presentadas de manera gratuita para permitir que cualquier persona tenga acceso a disfrutar de la expresión artística.

 


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