ALEJANDRO CASTAÑEDA | NTRZACATECAS.COM
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Hace 8 años, Vanessa se ganaba la vida como barista en un centro nocturno de Río Grande. Un día lo dejó para “limpiar casas”, ganarse la vida de otra forma y sacar adelante a una pequeña que quiere como si fuera su hija.

Comentó a NTR Medios de Comunicación que nació niño, pero actualmente se reconoce como mujer: Vanesa o La Vane, como le dicen las personas que la conocen y que solicitan su ayuda para hacer las labores del hogar, desde barrer y trapear, hasta lavar y planchar ropa e incluso hacer de comer.

Cobra entre 70 y 150 pesos el día, no tiene seguro médico, mucho menos piensa en vacaciones, vive al día y se hace cargo de una pequeña, hija de una amiga que, como ella también, trabajaba en el centro nocturno.

Fue cuando nació la niña que Vanesa decidió salirse de ese ambiente para dedicarse al aseo en las casas, de donde ahora obtiene sus ingresos.

“Una amiga se embarazó, tuvo una niña y fue como una señal que me mandó Dios para que yo me saliera de esa vida. Ya va a cumplir 8 años y es lo que yo tengo dedicándome a las labores del hogar ya de planta”, precisó.

Gracias a su honradez y dedicación se gana la confianza de las personas que la emplean eventualmente.

Aunque gana poco, Vanesa reconoce que le alcanza para pagar la renta, comer y mantener a la niña.

“La mamá se juntó con su pareja y pues la condición para que me la dejara es que se la lleve cada ocho días”, comentó mientras se le quebraba la voz.

Hay ocasiones que tiene mucho trabajo, dos o hasta 4 casas en un día, por lo que trabaja rápido, sin olvidar la pulcritud.

Lo más complicado es cuando se enferma alguna de las dos, pues tienen que invertir en un doctor de Farmacia Similares, porque no tienen seguro médico.

Vanesa a veces recibe su “navidad”, mas no tiene un aguinaldo fijo. En ocasiones se topa con la discriminación diaria de ojos incomodos que la ven mal, algo con lo que sabe lidiar por más de 50 años.

Comentó que “recoger casas” es lo que sabe hacer, lo que le da dinero, pues no tuvo la oportunidad de estudiar y nunca volvería a la vida en un centro nocturno, “de que uno puede cambiar, sí puede, si yo que no se leer ni escribir, decidí cambiar mi vida”.

FOTOS HUGO LEANDRO

PIE: Vanessa no cuenta con seguro médico ni recibe prestaciones o aguinaldo por su desempeño laboral.


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