Oscar Novella
Oscar Novella

El Procusto con botas

Si no luchas ten al menos la decencia

de respetar a quienes sí lo hacen

José Martí

Procusto, en la mitología griega, era un posadero que ofrecía hospedaje a los viajeros solitarios, Allí los invitaba a tumbarse en una cama de hierro donde, mientras los viajeros dormían, los amordazaba y ataba a las cuatro esquinas del lecho. Si la víctima era alta y su cuerpo era más largo que la cama, procedía a cortar las partes del cuerpo que sobresalían: los pies y las manos o la cabeza. Esta figura mitológica sirvió para acuñar el término Síndrome de Procusto, que podría definirse de forma sucinta como: “aquel que intenta cortar la cabeza y los pies de quien sobresale”.  Las personas afectadas por este síndrome les afecta emocionalmente cuando otra persona tiene razón y ellos no. Creen que son empáticos, pero juzgan desde su egocentrismo las reacciones de otros. Suelen hablar de trabajo en equipo y tolerancia; sin embargo, siempre como argumentos para ser escuchados, no para escuchar.

Una práctica recurrente  de buena parte de los políticos en retiro, a pesar de su falta de calidad moral y con altos índices de desaprobación, seguir interviniendo por medio de declaraciones u operando con sigilo, generalmente en contra de quienes se encuentran encabezando las administraciones públicas estatales y federal. Una buena praxis política debería valorar un retiro digno, decoroso y, en todo caso, colaborar para que administraciones posteriores tengan éxito, porque de ello dependerá el bienestar, equidad y justicia social así como el desarrollo de la nación; sin embargo, los recientes expresidentes en México están relamiéndose los bigotes esperando cualquier “tropiezo” o error del presidente de Andrés Manuel para señalarlo o, incluso, recurren a argumentos por demás forzados o absurdos, alegan a veces con dejo berrinchudo, un supuesto estado de indefensión frente a la situación de violencia; omiten que este estado de inseguridad es consecuencia de las administraciones que ellos dirigieron.

A pesar de lo anterior,  el presidente AMLO se ha mostrado solidario con los expresidentes, por un lado porque les ha asignado grupo de escoltas a Fox y a Calderón y, por otro, porque lo ha manejado con discreción y seguridad. No obstante, de forma reiterada,  ambos exmandatarios se han mantenido activos en redes sociales vertiendo una serie de descalificaciones, ofensas y  siempre viendo “la paja en el ojo ajeno”.

Dos datos curiosos caracterizan la denuncia que hizo el expresidente Vicente Fox en contra del gobierno de AMLO: El primero es que varias fuentes señalan que se trató una falsa alarma y, en segundo lugar,  que a pesar de ello el presidente López Obrador determinó asignarle (o mantenerle) los escoltas. Por ello se vuelve totalmente fuera de contexto la denuncia del expresidente leonense. Pareciera que más bien una reacción amlofóbica y que lo que busca es de manera desesperada y burda llamar la atención para no perder vigencia mediática.

Por supuesto que la 4T debe ser garante de la seguridad, prueba de ello es la creación de la Guardia Nacional y el diseño de una estrategia integral de combate al crimen organizado, pero esta seguridad no debe ser sólo un privilegio de los expresidentes y un pretexto para encubrir aparatos de seguridad suntuosos e innecesarios.

El expresidente Vicente Fox es un claro ejemplo de la demagogia mediática. Su imagen pública, así como su candidatura, fue construida a partir de generar polémica más que debate, es ser “chistoso” más allá de traer propuestas. Fox es una especie de Trump tropicalizado.  Errores diplomáticos totalmente torpes (“Sólo comes y te vas”), comentarios racistas (“trabajos que ni los negros quieren”), misóginos (“Lavadoras de dos patas”) o simplemente retrógrados, fueron el sello distintivo del discurso foxista. Al igual que el mandatario estadounidense, Fox ha usado Twitter como una herramienta para vociferar falacias y verdades a medias, con el fin de tener un rol protagónico.

Ciertamente, la libertad de expresión en México vive un renacer, todos tienen derecho a opinar libremente sin miedo a la censura o la represión directa. Simpatizantes y detractores tienen los foros abiertos para expresar sus ideas, pero no hay que olvidar la responsabilidad intrínseca a la libertad de expresión. La capacidad de decir lo que quieras viene acompañada de la posibilidad de ser rebatido, desmentido y replicado.

Sin importar lo que diga nuestro pintoresco expresidente, la 4T seguirá su curso, irá de lucha en lucha y de victoria en victoria. Esto será posible porque la 4T es la cristalización de la voluntad popular, pasamos décadas siendo silenciados por aquellos que se creyeron dueños de México, pero hoy les demostramos que la nación es de todos y para todos.

 


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