MANUEL IBARRA SANTOS
MANUEL IBARRA SANTOS

La cultura es –junto con la educación, el arte y la ciencia–, el principal componente del crecimiento económico, de la igualdad social, el bienestar y factor de identidad colectiva. Al respecto, se debe tener claro que la promoción cultural desde la trinchera de la frivolización, o bien desde la perspectiva acotada y estrecha, es un riesgo que puede anclar a una sociedad en el estancamiento. Ése es uno de peligros latentes, que persiste en Zacatecas.

No se puede confundir en nuestro Estado, el establecimiento y definición de políticas públicas, con la sola organización de festivales que, son importantes, sí, que estimulan la convivencia y el espectáculo público, en beneficio de unos cuantos, pero que si no aumentan los niveles de consumo cultural entre toda la población, de nada sirven.

Hace 32 años se creó –respaldado en una excepcional iniciativa–, el Festival Cultural Zacatecas, que procuró la búsqueda de varios objetivos esenciales entre los que se pueden mencionar los siguientes: (1) promover el crecimiento económico, (2) motivar la convivencia armónica entre los ciudadanos, (3) construir factores de identidad y (4) proyectar a Zacatecas a planos nacionales e internacionales, para sacudir el pasmoso autismo en que se encontraba nuestra entidad, luego de un prolongado periodo de estancamiento de varias décadas.

Los años ochenta del siglo pasado fueron una etapa de florecimiento y se significaron por constituir una etapa de renacimiento cultural para nuestro Estado.

Genaro Borrego Estrada fue el creador del Festival Cultural Zacatecas. Pero su iniciativa pudo ser infructuosa, si antes su antecesor, el gobernador José Guadalupe Cervantes Corona, no hubiese recuperado, a base de tesón y esfuerzo, la grandeza arquitectónica de la ciudad capital del Estado, en ese entonces convertida en una auténtica ínsula.

La organización de los festivales culturales en Zacatecas tendrá que estar articulada también con la iniciativa para incrementar los índices de consumo de bienes culturales entre la población. Porque si no, de poco servirán, quizá sólo, para atender ciertos ímpetus y emociones de algunos integrantes de la plutocracia y las elites políticas.

 

La cultura y los indicadores

De acuerdo a datos actualizados del INEGI, el 20 por ciento de los zacatecanos leyó un libro el último año y ocupa el lugar 27 en el país en la materia; del total de los ciudadanos el 8 por ciento asistió a una librería y solamente el 13 por ciento compró un libro. La nuestra es una sociedad con bajos (tal bajísimos) niveles de lectura, cuando es esta la piedra angular del desarrollo y la prosperidad.

Por si fuera poco, en el 2018, según las cifras de la prueba PLANEA, los alumnos zacatecanos de primaria registraron los últimos lugares en compresión lectora y en niveles de aprovechamiento en español, en la República. Esto es una tragedia de dimensiones inconmensurables, fenómeno abordado con una enorme frivolidad desde los espacios públicos.

En el país se realizan aproximadamente 540 festivales culturales y en Zacatecas sólo se efectúan el tres por ciento de ellos. La propuesta es importante, pero el reclamo es cada vez más mejor y profesionalizar la oferta.

 

El valor económico de la cultura

La cultura en México representa el 3.3 por ciento del Producto Interno Bruto y se traduce aproximadamente en una economía de casi 700 mil millones de pesos, de una industria que genera empleos permanentes para más de un millón 300 mil personas.

En México, el PIB cultural por áreas, es el siguiente: medios audiovisuales 37 por ciento; artesanías 18.6 por ciento; producción cultural en hogares 18.3 por ciento; diseño y servicios creativos 8.3 por ciento; música y conciertos 1.1 por ciento; formación cultural de instituciones educativas 4.7 por ciento; libros, impresiones y prensa 3.7 por ciento, etc. (fuente: INEGI).

En Zacatecas tenemos que hacer de la cultura, una gran industria que promueva el crecimiento económico, que sea base del desarrollo humano y factor que fomente los valores de identidad colectiva.

 


Nuestros lectores comentan

  1. Para lograr esos objetivos se requiere de políticas culturales planeadas, ejecutadas y evaluadas. Se requiere una continuidad y personal capacitado para dirigir. Lanzo una pregunta : creen ustedes que quienes dirigen la cultura en el estado y/o municipios tienen la capacidad y conocimiento en esta área?
    Saludos