Alberto Chiu
Alberto Chiu

Buen día para hacer negocios, resultó este 1 de Mayo al menos en la ciudad capital. Los vendedores de toda clase de frituras, antojitos, aguas frescas, helados y demás chucherías disponibles en la calle, hicieron su agosto con los miles de trabajadores que se dieron cita en las calles de la ciudad, agobiados por el calor y el hambre y los atorones de sus contingentes.

Otro buen negocio lo hicieron los vendedores de playeras o camisetas, y más aún cuando se trató de playeras o camisetas con algún estampado de serigrafía o, en algunos casos (bastante fifís, dirían algunos), hasta bordados con el logotipo o el escudo de la dependencia, organismo o empresa en la que laboran. Les fue bien.

Negocio hasta para las papelerías que vendieron el montón de cartulinas, plumones, pinceles y tintas o pinturas con las que los trabajadores confeccionaron toda una serie de pancartas, en las que además unos vaciaron loas y vítores a sus empleadores, mientras otros vaciaron la bilis que traen en el cuerpo debido a las precarias condiciones en las que los tienen sus patrones.

También reportaron un buen resultado en ventas alguno que otro café citadino, algunos restaurantes pequeños, medianos y grandes, fondas de todo tipo, que una vez terminada la manifestación laboral recibieron –con mucho gusto– a los hambreados caminantes, exhaustos de andar y gritar y desgañitarse, a pesar de que nadie en realidad les hubiera escuchado. Al menos nadie desde el gobierno, sólo los transeúntes que azorados veían y escuchaban una selecta colección de insultos y albures anti-institucionales.

Pero esos no fueron los únicos negocios que reportaron alguna clase de ganancia. También algunos sindicatos aprovecharon, obviamente, la ocasión para negociar lo suyo ante sus respectivos patrones.

Lo hizo el sindicato del Seguro Social, que se fue hasta las oficinas de su delegado en Zacatecas, para plantearle un pliego petitorio y hacerle saber que, con todo y que sea el “sindicato oficial” frente a una nueva organización gremial recientemente acuñada, de todos modos tienen boca para reclamarle que hay un montón de deficiencias. Y el delegado Manuel Cavazos… tuvo que reconocer que sí, y que le va a echar ganas.

Lo hizo también el llamado sindicato independiente de burócratas, el Sitez, quien aprovechó el encontronazo con “los oficiales” para negociar con el gobierno, obviamente, sus propios términos de defensa de los derechos de sus agremiados. Y por más que desde los niveles medios de la Secretaría de Gobierno intentaron disuadirlo, no lo lograron. Tendrán que sentarse a dialogar… y a negociar.

Bonita conmemoración del Día del Trabajo, en la que medio mundo hizo su agosto en mayo, en la que algunos líderes lograron jalar agua a sus respectivos molinos, mientras otros entablaron conatos de confrontación, todo ello ante la mirada inane (¿complaciente?) de quien quiera que estuviese en las oficinas del Ejecutivo. Al fin, creo que ni había nadie.


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