KAREN CALDERÓN | NTRZACATECAS.COM
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Zacatecas.- Hace 18 años que Ana Lorena Ortega Rodríguez, originaria de Villanueva, fue diagnosticada como celíaca, es decir, su cuerpo es incapaz de procesar la proteína del gluten. Aunque la identificación del mal significó un alivio para sus padecimientos, a partir de entonces cambió su vida.

El 5 de mayo es el Día del Celíaco, fecha instaurada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para concientizar sobre la importancia de que la población se realice los estudios pertinentes para detectar este padecimiento, que afecta a una de cada cien personas.

Sin embargo, la falta de conocimiento y la carencia de especialistas actualizados en celiaquía en México, lo que se acentúa en Zacatecas, complica no sólo la detección, sino el tratamiento y atención emergente de las consecuencias que tiene esta enfermedad.

El diagnóstico de Lorena debió ser en Estados Unidos, después de su embarazo, momento en el que los síntomas de la enfermedad (diarrea, inflación y pérdida de peso) se hicieron presentes.

Al no responder a los tratamientos, se realizó una biopsia para determinar las causas de estos malestares, determinando la celiaquía. En este momento inició su cambio de alimentación, enfrentándose a la realidad de una dieta costosa y difícil de conseguir en el estado donde nació.

Recalcó que su régimen alimenticio cambió por completo y se encareció exponencialmente pues, por ejemplo, un paquete de sopa de pasta le cuesta hasta 80 pesos, cuando el precio de la versión regular de trigo es de 6 pesos; harinas comerciales de 122 pesos, galletas de 95 y de 145 pesos.

Pese a que se trata de un problema de salud, los costos de estos alimentos se multiplican al tratarse de productos considerados “especiales”, elaborados con maíz u otros granos distintos al trigo, avena, centeno y cebada (TACC), y cuyo valor se disparó con la moda de las dietas sin gluten.

“Es demasiado costoso. No me puedo dar muchos gustos aquí porque no encuentro nada”, lamentó Lorena. Los productos que consume son traídos por familiares o amigos que viajan a Estados Unidos, donde sí hay variedad sin gluten y es un poco más económica que en México.

Lorena reprochó que este régimen se banalizara, mientras que para los celíacos significa una cuestión médica, que podría incluso arriesgar su vida, de no seguirla. “Mucha gente lo toma como moda, pero para mí es una necesidad, es una dieta que debo de llevar de por vida”, subrayó.

Para los celíacos, consumir productos con gluten pone su salud en peligro, ya que daña su intestino y puede derivar en padecimientos como cáncer, además que son más propensos a sufrir anemia, osteoporosis, dermatitis y diabetes; “a todo esto se puede enfrentar el cuerpo”, advirtió.

Tuvieron que pasar cerca de cuatro años para que Lorena reconociera todos los productos que tienen gluten, ya que la proteína se encuentra en la mayoría de los alimentos comerciales, y con ello formar una dieta sin dañar su estado de salud.

Luis Gerardo Salinas Acuña, especialista en gastroenterología, detalló que la celiaquía es parte de los padecimientos autoinmunes, también conocidos como enfermedades por hipersensibilidad a un componente de la dieta, en este caso al gluten.

“Es una enfermedad poco conocida y se piensa poco en ella por ello. Los especialistas debemos sospechar en el momento que el paciente no responde al manejo de una diarrea simple, al darse el tratamiento adecuado”.

Precisó que este padecimiento está en el paciente desde su nacimiento; sin embargo, no siempre se desarrolla o pasa por alto su detección. Los síntomas pueden variar, de acuerdo con la edad; en los bebés son diarrea, dolor abdominal, náuseas, pérdida de apetito y peso bajo para su edad.

En los adultos son similares y no desaparecen. El especialista advirtió que lo primero que se debe hacer para diagnosticar es hacer caso de sospecha y realizar exámenes sanguíneos especiales con el conteo de anticuerpos en la sangre y confirmar.

Alertó que la tardanza de la detección agrava la salud del paciente y su bolsillo, por los costosos tratamientos. Una vez confirmada la celiaquía, el tratamiento consiste en evitar el consumo de TACC y, si por accidente se hace, consumir esteroides para mejorar el intestino.

Salinas Acuña mencionó que, a nivel nacional, antes se diagnosticaba enfermedad celíaca en un paciente por cada cien mil habitantes; ahora, 10 por ciento de las consultas a nivel pediátrico en gastroenterología son para pacientes celiacos.


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