Alberto Chiu
Alberto Chiu

En medio de un montón de recortes que se han hecho a presupuestos federales para las distintas entidades federativas de nuestro país, el Gobierno de México presume (sí, esa es la palabra, con todos sus sinónimos aplicables) la enorme cantidad de dinero que, desde el centro, nos “han hecho el favor” de derramar por acá.

Mediante una gráfica explicativa, nos enteramos así de que tan sólo en el programa de Pensión para el Bienestar de los Adultos Mayores, el gobierno del presidente López Obrador ha destinado a Zacatecas la friolera de poco más de 514 millones de pesos. Y en el rubro de los más chavales, mediante la Beca Universal Benito Juárez (para Educación Media Superior), unos 104 millones y pico de pesos más.

Y así sigue la gráfica presentándonos que en el rubro de Jóvenes Construyendo el Futuro, van alrededor de 15 millones de pesos; en el Crédito Ganadero a la Palabra (ése que tanto promueve el fresnillense David Monreal), unos 24 millones de pesos; o en el llamado Apoyo para el Bienestar de Niños y Niñas, hijos de Madres Trabajadoras, otros poco más de 14 millones de pesos.

Y donde se ven las cantidades más abultadas, comparables con los apoyos a los ancianos, es en los programas de Producción para el Bienestar –con poco más de 409 millones de pesos– y lo destinado al programa de Seguridad Alimentaria Mexicana, donde son casi 578 millones de pesos lo derramado, para llegar en total a más de mil 659 millones de pesos en total, para Zacatecas. Nomás en los primeros meses de este año, conste.

A decir de algunos analistas, estas cifras no son más que la prueba fehaciente de que la administración de López Obrador ejerce, desde la capital del país, un profundo centralismo populista mediante la entrega de dinero y más dinero, a sectores de la población que, según sus cálculos, serían influyentes en las próximas decisiones electorales. Vamos, pues, en otras palabras, que desde ese centralismo que ejerce el presidente de la república, se “compran” votos a futuro mediante todo tipo de apoyos y becas y dádivas.

Lamentablemente, a la par vemos cómo se han recortado otros presupuestos, y cómo otros sectores de la población se han visto afectados directa o indirectamente por dichos recortes, ya sea en los casos de las guarderías infantiles, o en los apoyos que, con dinero proveniente de la federación, repartía el DIF estatal en otros programas creados localmente, pero cuya desaparición ya fue anunciada oficialmente debido a los recortes.

Y aunque pareciera que todo se reduce pues a una lucha por el control del dinero y de quién lo reparte a cambio de lealtades y confianzas, me parece que lo verdaderamente preocupante es que no exista, en el gobierno del estado, la creatividad suficiente para buscar no las lealtades o la popularidad, sino la solución de problemas con menos recursos. Y seguramente no podríamos ni esperar a que sea el gobierno quien se sacrifique en beneficio de la población, pues lamentablemente parecen ver primero por ellos, después por ellos, y al final por ellos. Maldito dinero.


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