Enrique Laviada
Enrique Laviada

Es seguro, segurísimo, que los genios que diseñan las estrategias gubernamentales ya encontraron la forma de acabar con las audiencias públicas mediante ingeniosas formas y procedimientos.

Semejante maniobra se realiza, vale aclararlo, con el fin de mejorar la mala imagen del gobierno de Tello y su equipo (¿?) de trabajo (¿?) y que no quede duda alguna (es ironía) de que se encuentran consagrados, en cuerpo y alma a su misión de servicio, todos sin excepción, y hasta los domingos.

La novedosa estrategia que le menciono consiste en repartir a los funcionarios de las distintas áreas gubernamentales, dispersarlos, vaya, cada mes en algunos municipios del estado, para que su presencia se deje sentir, con fuerza, casi a la misma hora, muy temprano, entre diez y once de la mañana, para que el efecto sea en cadena (no sobra decir que es ironía), altamente expansivo.

Así, en mayo, usted puede tener a su disposición al secretario que más le interese contactar para efectos de audiencia en escogidas cabeceras municipales, sin que existan criterios claros de por qué ahí estará (se sugiere no preguntarlo), sin agendas temáticas definidas (para qué), al margen de cualquier intento de orden y concierto (mucho pedir), cada uno por su lado (por si acaso) y, siempre, dispuestos a darle el avión, desearle lo mejor para su familia, expresarle saludos del gobernador y turnar su solicitud a quien corresponda (sea el susodicho o cualquier otro) con la promesa de que algún día contará con la necesaria y puntual respuesta.

Por cierto, le aviso, que tan dilectos y gentiles funcionarios estarán a disposición, si usted tiene interés en contactarlos en los lugares mencionados en la convocatoria con riguroso detalle de responsable, dependencia, lugar y hora, que ha sido publicada en medios locales, pero le advierto que sin la presencia del gobernador Alejandro Tello, no obstante, tenga usted por seguro que cada asunto que les sea planteado llegará a oídos del mandatario, mediante procedimientos que aún no son del dominio público, aunque seguramente (confianza ante todo) serán eficaces.

En suma, el nuevo procedimiento de la audiencia pública, ofrece la posibilidad de que todo sea fragmentario, se eviten al máximo compromisos, se deje de lado la coordinación institucional, pero (eso sí) se haga lucir a los titulares (por si acaso quieran ser candidatos), aunque se disperse la ineptitud y se logre, a la brevedad posible, acabar con la esencia de las audiencias.

Luego entonces, podría quedar cancelada, sin necesidad de decretos ni memorándums, aquella idea de que puede existir un gobierno itinerante que en su conjunto y encabezado por el gobernador, acuda a los municipios, se muestre como un equipo sólido, acerque servicios y soluciones de conjunto y a tiempo, o sea: total para qué diantres, si ya sienten que es hora de irse (no es ironía) y ni recursos tienen, ni proyectos o algo digno que ofrecer, ya no hay caso.

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Acertijo

A quien no le gusta gobernar, pues no.


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