*Miguel Moctezuma L.
*Miguel Moctezuma L.

Unos nacieron aquí y otros allá, pero, todos sufren la integración

Cambiar de residencia habitual de un país hacia otro es lo que desde los modelos teóricos permitió identificar el cambio en el patrón migratorio, de esta manera pudimos identificar que la migración de ida y vuelta entre dos países se había transformado en migración establecida o asentada en el país de destino. Actualmente ese mismo criterio es el que se usa para referirnos a la migración de retorno, pues se trata de migrantes que en el país de destino se habían transformado en migrantes establecidos y con el retorno se vieron forzados a cambiar por segunda ocasión de residencia pero en este caso, del país de destino al país de origen.

En contraste con la tendencia de los primeros años del Siglo XXI, A partir de 2008 empezó a ser cada vez más clara la presencia de menores nacidos en Estados Unidos que emigraban por vez primera a México, los registros de población de 2010 y 2015 lo confirmaron.

A diferencia de Estados Unidos que desde Censo General de Población de 1940 se preguntó por vez primera sobre el lugar de residencia anterior durante los cinco años previos. En México, los primeros registros vinculados al retorno de migrantes a través del cambio de residencia habitual se hicieron hasta el Censo General de población y Vivienda de 1990 y a partir de entonces se volvieron sistemáticos con la implementación de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica de 1992, 1997 y las que le siguieron, aspecto que se mantuvo vigente en los Censos de Generales de Población de 2000 y 2010 y que afortunadamente se retomó la Encuesta Intercensal de 2015.

El registro en todos estos instrumentos de medición resultaron clave porque temporalmente le asignaron como límite cinco años a la migración de retorno, de tal manera que permitiera distinguirse de la migración circular, pues había que establecer un lapso de tiempo promedio para considerar que la migración implicaba un cambio de la residencia habitual. Actualmente ese mismo criterio se utiliza para medir la nueva la migración de retorno. Por lo demás, la adopción de ese promedio de tiempo para los migrantes internacionales fuera de su territorio nacional se convirtió en un referente convencional para varios países miembros de la ONU.

En el caso de los inmigrantes que nacieron y residían en Estados Unidos o en otros países, INEGI excluyó el criterio de los cinco años como requisito para referirse a un cambio de residencia hacia México, eso favoreció que se incluyera a todos esos inmigrantes. Veamos las cifras: en 2000 se registraron en México 492,617 personas nacidas en el extranjero. En 2005 ese flujo se redujo a poco menos de la mitad con 244,244 personas, pero, en 2010 esa población alcanzó por vez primera la cifra récord de 961,121 personas. Este es un dato inédito sabiendo que el grueso de ese flujo empezó a crecer intensamente en 2008 con la crisis económica estadounidense. En 2015 se volvió a conseguir un segundo record con 1,007,063 nuevos residentes que nacieron en otros países, De ese total, el 73.39 por ciento (739,168) nacieron y residían en Estados Unidos. Por tanto, esta es una diferencia respecto de quienes señalan que esta población procede solamente de Centroamérica y que por distintas circunstancias se queda en el territorio mexicano en su desplazamiento hacia Estados Unidos.

El Censo de Población de 2010 se registró 738,103 nacidos en Estados Unidos y 223,018 en otros países, sumando un total de 961,121. De los primeros, 596,916 (80.97 por ciento) eran menores de 20 años; es decir, como característica distintiva, éstos eran preponderantemente menores de edad, destacando tres entidades de la frontera norte: California, Chihuahua y Tamaulipas, así como dos estados de alta tradición migratoria: Jalisco y Michoacán; en cambio, de los que nacieron en otros países, las tres entidades que sobresalen fueron el Distrito Federal, Chiapas y el Estado de México. No cabe duda, Chiapas ya figuraba en 2010 como una de las entidades receptoras de migrantes centroamericanos.

En 2015 la presencia de menores nacidos en Estados Unidos que había cambiado su residencia hacia México fue más extendida. Las entidades fronterizas mexicanas con excepción de Coahuila recibieron el 38.33 por ciento de esa población. En efecto, de ese total, Baja California recibió el 13.43, Chihuahua el 8.75, Tamaulipas el 5.75, Sonora el 4.87 y Nuevo León 3.21. De la región histórica de la migración, destacaron, procedentes de Estados Unidos, Jalisco el 7.82, Michoacán 4.64, Nayarit 3.21 y Guanajuato 3.77. De las grandes urbes sobresale la Ciudad México 7.81 con un amplio predominio de inmigrantes de otros países distintos a Estados Unidos, seguida por el Estado de México con el 4.74; mientras que en la frontera sur, en 2015 confirma la tendencia de 2010 al destacar Chiapas donde predominó la población procedente de Centro América con el 3.93 por ciento.

Respecto a Zacatecas, el Censo General de Población y Vivienda de 2010, constata que 17,423 personas nacieron en Estados Unidos y residían en la entidad. En 2015 los nacidos en ese país sumaron 17,037. Cabe mencionar que, estas cifras no son acumulativas, justo sabemos que algunos de estos migrantes fracasan en su integración a México y emprenden el retorno a Estados Unidos. Lo que no tiene objeción es el reconocimiento de que se trata de poblaciones significativas, cuya tendencia indica que en la actualidad debe haber en la entidad zacatecana alrededor de 30,000 a 35,000 personas que nacieron en Estados Unidos. Por lo demás, como se registra en la información recabada de cada entidad correspondiente a 2015, se trata de un flujo de población que en su mayoría está integrado por descendientes de migrantes, cuya inmensa mayoría se ubica entre los menores de edad.

Según cálculos propios, la mayoría de estos menores se encuentra entre las edades de 05 a 14 años de edad, seguidas por las edades de 00 a 04, siendo insignificante el grupo de 25 y más años. Esta orientación se corresponde con otra, para 2015 el 43.83 por ciento de estos nuevos residentes ya eran binacionales al incluir la nacionalidad mexicana. Esta es una de las razones por las cuales algunos autores los han incluido erróneamente como parte de la migración de retorno, y aunque se relaciona estrechamente con ésta, en realidad se trata de un nuevo flujo de migrantes que ingresa por vez primera a México, cuyo país de origen es Estados Unidos. Este mismo error se replica en los registros de inscripción escolar, pues cuando ya son mexicanos se deja de lado el país de nacimiento.


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