Alberto Chiu
Alberto Chiu

Estamos prácticamente a la mitad de este año 2019, y apenas el sábado el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, anunció desde Nayarit que este mismo año pretende terminar los últimos kilómetros de carretera faltantes en la vía que conectará Estación Ruiz (Nayarit) con Zacatecas.

Se trata, sin duda, de una carretera por muchos años esperada, prometida una y otra vez por distintas administraciones federales, olvidada por otras, y que se sabe consiste en una de las tan necesarias “transversales” que podrían –al menos en teoría– traer más desarrollo económico a nuestro estado, gracias a la ampliación de la conectividad actual.

Zacatecas se ha presumido, hay que recordar, como una entidad que se encuentra en una posición geográfica envidiable, prácticamente “a poco más de 600 kilómetros de todas partes”, como han dicho muchos, pues igual distancia puede cubrirse de aquí a la frontera norte, que al centro del país y, gracias a las transversales, también a ambas costas ya sea a Nayarit o al Golfo de México.

¿Y para qué se supone que nos sirva la conectividad? pues precisamente para agilizar el transporte de mercancías, materias primas e incluso personas; para fomentar también el turismo, por qué no; para generar distintos polos de desarrollo gracias a la comunicación con otras regiones acaso más desarrolladas; etcétera.

Sin embargo, a esta pretendida conectividad de nuestra entidad le falta mucho, todavía, para ser un punto medular de desarrollo y crecimiento económico. Tenemos muy pocos vuelos a pocos destinos, a pesar de tener un aeropuerto internacional; nuestras carreteras quizás no son las mejores; hay zonas del estado abiertamente riesgosas debido a la presencia de cárteles delincuenciales; y seguimos esperando el sueño aquél de tener una aduana interior de primer mundo que agilice todos los trámites para quienes exportan o importan.

Y aun con esta conectividad, que se supone será un punto a favor (en algún momento de los siguientes años, estoy seguro), ¿de qué otra manera nuestras autoridades lograrán hacer que Zacatecas sea más atractivo para la instalación de más y mejores empresas que no sólo sean de maquila, y que no vengan a precarizar el empleo de muchos zacatecanos que, incluso con altos grados académicos, acaban trabajando como obreros?

Sin duda falta todavía mucho por hacer no sólo en conectividad, sino en la correcta planeación del desarrollo económico del estado, y la definición de su vocación o vocaciones productivas. Y habrá que ver también qué papel juegan, por ejemplo, nuestros diputados locales, que en estos días estarán discutiendo la desaparición o sustitución del Fideicomiso del Impuesto sobre Nómina, y cómo habrán de responder o reaccionar las cámaras empresariales ante este asunto.

Si por el momento tanto el crecimiento como el desarrollo económico de Zacatecas parecen estancados, me parece que todavía estamos a tiempo de planear conscientemente hacia dónde queremos ir, y qué áreas son las que se habrán de impulsar, desde la educación profesional y técnica, hasta los apoyos a las pequeñas, medianas y grandes empresas.


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