DESCOSIDA

En boca de los chismosos que en todo están, resulta que ahora la que se descosió fue la mismísima secretaria de Educación en la entidad, la doctora Gema Mercado Sánchez, quien, luego de la aprobación aquí de la “nueva” Reforma Educativa, se dedicó a explicar, con bolitas y palitos, cómo los diputados locales enseñaron el cobre y manifestaron su lambisconería.

Y es que, según interpretan los de lengua larga las palabras de Mercado Sánchez, es obvio que mostraron cómo los manipulan desde para haberse reunido en domingo hasta para hacer sesiones al vapor con tal de aprobar la reforma de López Obrador, sin discusión alguna, ya que, además, no es más que lo mismo, pero con más rollo. ¿Así o más claridosa? Y hasta retóbenle.

¡FUERA!

Como colmo de los colmos, ahora salta a los ojos de los viperinos que sean los propios funcionarios federales los “dignísimos” representantes del gobierno de López Obrador en el estado (tanto los de la Profepa como los de Semarnat), los encargados de encubrir a Grupo México y la catástrofe ecológica que estaría provocando en la mina San Martín, de Sombrerete.

Peor tantito, dicen, que anden de tapaderas de la mina, mientras desde el centro del país el senador morenazo Napoleón Gómez Urrutia, cercanísimo del preciso López Obrador, sea quien se encarga de señalar y acusar a Grupo México de semejante barbarie. Y se preguntan los chismosos: ¿cómo se puede interpretar eso? ¿falta de comunicación? ¿no hay línea? se hacen… A ver cuándo les piden la renuncia.

SIN RUMBO

A decir de los lenguas largas que deambulan en la Secretaría General de Gobierno del estado, todo parece indicar que su jefe, el secretario Jehú Salas Dávila se está especializando en meterse donde no lo llaman, y donde se supone que sí debe de estar, pues nomás no está. Vamos, que hace evidente su falta de experiencia y su “ingenuidad” política, por lo menos.

Por ejemplo, dicen en los pasillos, llama poderosamente la atención cómo a Salas Dávila se le ocurre meterse en los asuntos del Tribunal de Conciliación y Arbitraje, entreteniéndose inútilmente con un montón de demanditas y dimes y diretes, mientras asuntos de veras graves como los de Peñasquito o Milpillas, aún lo mantienen debajo de la mesa. ¿Qué pretenderá?

FUCHI…

De por sí, dicen los enterados que es muy subestimado y muy poco apreciado el trabajo de enfermería, sobre todo en las instituciones del sector público, como para que encima de ello, el góber Tello ni siquiera los hubiera tomado en cuenta en el inicio de sus jornadas en Zacatecas. No se apareció a la inauguración, ni para darles los buenos deseos, y sintieron gacho.

Bueno, pero es que tampoco estuvo en ninguna otra parte, o por lo menos no le agendaron actividades oficiales públicas, ni en realidad se supo dónde andaba. ¿Qué no se supone que nada más descansaba los fines de semana? Lo curioso, dicen, los chismosos, es que hoy sí le programaron evento… y tenía que ser un evento social. ¿Ya nomás irá a esos? Los demás, fuchi

 


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