Oscar Novella
Oscar Novella

Elegimos elegir

Por un mundo donde seamos socialmente iguales,

 humanamente diferentes y socialmente iguales

Rosa Luxemburgo

 

Prácticamente, todas las naciones más desarrolladas de occidente garantizan un una paridad real de género, muestra de ello son los países de la península escandinava. Estas naciones, con altos índices educativos, económicos y sociales, han demostrado que una sociedad más equitativa genera sistemas avanzados de bienestar social. La historia nos ha enseñado que la desigualdad sólo engendra más desigualdad. Un estado que se jacte de tener rasgos de modernidad y de desarrollo debe asegurar a plenitud los derechos de las mujeres.

El Estado mexicano tiene una deuda pendiente con el ejercicio cabal de derechos fundamentales de las mujeres. Este rezago se manifiesta en distintos ámbitos, como en el hecho de que, de manera generalizada, se continúa delegando la responsabilidad del hogar; sufren una serie de complicaciones para acceder a la educación superior y máxima si son jefas de familia e indígenas; existe una permanente restricción para acceder a la seguridad social y vivienda; además de ser blancos específicos de ciertos tipos de discriminación laboral.

El México que nos ha legado décadas y décadas de regímenes conservadoras ha modelado una estructura machista que se ha filtrado en muchos aspectos de la vida cotidiana. Está tan interiorizado que muchos aún se niegan a ver las brechas que impiden una equidad real entre hombres y mujeres, por no mencionar a los géneros no binarios. Toda democracia que se digne, tiene la responsabilidad irrenunciable de asegurar las mismas oportunidades a todas y todos sus ciudadanos. Es fundamental entender las causas fundamentales y subyacentes de los que se emanan los problemas de desigualdad, discriminación y violencia, y evitar estancarnos en soluciones paliativas.

La Cuarta Transformación tiene como uno de sus ejes rectores la equidad. Al ser un hecho que la lucha por garantizar los derechos humanos a todos y todas es de importancia capital, se han concretado esfuerzos para construir una seguridad social que no excluya a nadie por su género, preferencia sexual o creencia.

En la Cuarta Transformación somos acérrimos defensores de la igualdad y, aunque sabemos que queda muchísimo por hacer, hemos comenzado a dar los pasos pertinentes para construir un país más equitativo y transversal, de tal modo que tenemos la primera legislatura con paridad real. Más del 50 por ciento de los escaños son ocupados por mujeres. De igual manera, la bancada de la 4T está integrada por personas de distintos extractos sociales, grupos étnicos, preferencias sexuales y disantos colectivos que habían sido marginados por las formas conservadoras que imperaban en el pasado.

Prueba de los avances legislativos en contra de la desigualdad es la Ley del ISSSTE para la Seguridad Social de Parejas del Mismo Sexo, con la que se garantiza seguridad civil a todas las parejas.

De la misma forma, la gira nacional de foros que está realizado la Comisión de Género de la LXIV (64) Legislatura federal con el tema de Progresividad de los Derechos Sexuales y Reproductivos de la Mujeres busca recopilar información, a lo largo de los estados del país, para estructurar una legislación que ataque de forma efectiva los problemas y sus causas.

El paso del tiempo nos ha enseñado y el derecho a elegir de las mujeres es rasgo de una sociedad más libre y más justa. El Estado debe asumir el compromiso de asegurar la autodeterminación de las mujeres, tanto por motivos éticos, sociales y por supuesto médicos. No es posible construir una sociedad desde la imposición de las propias creencias, cuando éstas vulneren la libertad de elegir a otros.

Es de fundamental importancia construir un mundo más justo y equitativo, y es ahí donde radica la trascendencia tomar consciencia y acciones para terminar con una desigualdad que afecta a millones. Pero sólo podemos lograr este gran avance si se logra libre determinación de la mujer sobre su cuerpo y que el Estado garantice el ejercicio de este derecho.


Nuestros lectores comentan

  1. Sólo quiero señalar una errata que cometí en el eprígrafe. Después de la palabra «y» la frase correcta es «totalmente libres».