Enrique Laviada
Enrique Laviada

Tómese como involuntaria respuesta (sin ironía) a esta columna que los asesores de Cristina optaron por confirmar lo dicho como posible sucesora en el gobierno a la ahora titular del DIF, lo que no es poco, pero al parecer resulta insuficiente.

Luego de la polémica provocada por la foto de Cristina Rodríguez en la que parece de pie y junto a una silla vacía, seguramente recuerda cómo, al día siguiente, apareció Cristina, cual modelo, en espectaculares por distintos puntos de la ciudad. Ni la ícono de la moda Sarah Jessica Parker ha tenido tanto espacio en un pueblo. Menos ha aparecido una modelo en espectaculares propiedad del gobierno del estado para anunciar una revista en la que aparece una presidente honorífica de un sistema estatal como el DIF.

Cristina sufre, dicen, por la falta de recursos y por los programas que ha tenido que sacrificar a consecuencia de la 4T, pero para espectaculares hay recurso, para fotografías hay recurso y para una revista completa hay recurso. Inclusive, hay para que Cristina pueda aparecer sentada en una silla que ansía ocupar… pero en la que le urgía sentarse. Hay quienes le presionan (no digo nombres) para que en 2021 sea ella (o sea, cualquiera de los priístas que pongan enfrente), quien triunfe.

Para muchos no sorprende la actitud de Cristina ni del gobierno, pues dicen que la presidente honorífica del DIF es querida, que la gente la aclama y que eso es suficiente para lograr una mayoría y llevarla a una silla, la de regidora, de diputada, de alcaldesa o la de gobernadora.

Cual sea la silla, dicen, ella tiene un proyecto desde que el entonces gobernador Miguel Alonso ungió al entonces senador Alejandro Tello como candidato a gobernador.

¿Su inspiración? La mismísima Amalia García Medina, ex gobernadora, y su hija la ex senadora Claudia Corichi García. Todo puede ser posible, inclusive la frivolidad para pasar por alto todo (incluye al pueblo) cuanto esté enfrente para lograr un objetivo: sentarse en una silla.

Y se sentó, pero en la silla de un caballo bayo, esto en una cabalgata liderada por la misma presidente del Sistema DIF. Insiste en demostrar quién manda, en medio de dos hombres a caballo, liderando cual fuera un batallón, esta vez sin el gobernador Alejandro Tello, quien también gusta de las cabalgatas, pero no de las sillas. Él mismo, dicen, lo ha dicho, las sillas no son lo suyo.

 

Acertijo

No es poco, pero resulta insuficiente.

 


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