*PEDRO DE LEÓN MOJARRO
*PEDRO DE LEÓN MOJARRO

El ingreso de migrantes, ahora ya no sólo centroamericanos, sino cubanos, africanos y de otras partes del mundo, se ha incrementado considerablemente.

Según datos de la Secretaría de Gobernación, en promedio 300 mil centroamericanos cruzan anualmente por nuestro país en busca del “sueño Americano”.

Esta  cifra, en lo que va del año, se ha incrementado de manera alarmante, según datos del Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACTUR) la cifra se eleva a los 500 mil.

El Instituto Nacional de Migración literalmente está desbordado en su capacidad para permitir o no el ingreso  de migrantes indocumentados.

Situación que se convierte en un doble conflicto para nuestro país; primero por la presión del Presidente Trump, que en plena campaña para su reelección, amenaza cerrar la frontera con nuestro país y adicionalmente cancelar el T-MEC.

En segundo término están los propios indocumentados que no logran cruzar la frontera, o habiéndola cruzado son deportados masivamente a nuestro país, con la única opción de convertirse en presa fácil de la delincuencia en sus distintos ámbitos y niveles. Indudablemente es un problemón, adicional a los muchos que ya tenemos en el país.

Hace tiempo, nuestro país implementó que la solución estructural al eterno conflicto de la migración no es la deportación masiva, se requiere, como lo hicieron los países de la Unión Europea, en el concierto de la solidaridad y de la buena vecindad entre países, coadyuvar para que los ciudadanos no sean forzados a emigrar por falta de oportunidades.

El lunes pasado, la directora de la CEPAL, Alicia Bárcena, a petición de México, Honduras, Guatemala y El Salvador presentó el primer documento para una estrategia de inversión en el sur sureste de México y el triángulo que conforman los países de Centro América.

Las líneas principales del “Plan de Desarrollo Integral” consisten, entre otras, en la construcción de un gasoducto que iría desde Salina Cruz Oaxaca hasta Panamá; la construcción de una línea eléctrica que iría desde Tapachula Chiapas hasta Honduras; así como un esquema de financiamiento y auto seguro para los productores del campo de los cuatro países.

La inversión que se propone para el primer año de ejercicio rebasa los  10 mil millones de dólares, mismo que según lo anunció el Secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrad, podrían ser aportados por los Estados Unidos si así lo aprueba el Congreso y su Presidente.

Este plan, de ser aprobado y apoyado financieramente, marcaría la pauta para el mundo sobre cómo debe de ser tratada la migración de un país a otro.

Para nuestro continente indudablemente que en todos los aspectos, social, económico, ecológico y sobre todo de seguridad, daría un resultado de ganar–ganar,  particularmente para la región del Centro y Norte de América.

De acuerdo al planteamiento de la CEPAL, el círculo vicioso de pobreza –migración– deportación, se convertiría en un círculo virtuoso que permitiría arraigar migrantes que por necesidad en sus regiones de origen emigran.

Para los próximos días el balón queda en la cancha del Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrad, quien deberá aplicarse para lograr el visto bueno y la aprobación de los Estados Unidos, de lograrse México se anotaría un triunfo mundial. No exagero.

*Coordinador Estatal del Movimiento Nacional Ruta 5

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