Alberto Chiu
Alberto Chiu

Recientemente escuchaba, en voces de especialistas a nivel nacional, que tras las primeras mediciones de los índices económicos del país, se ha llegado a la conclusión de que éste es, quizá, uno de los peores inicios de sexenio en los últimos 20 años, pues incluso a estas alturas del año se registra un “crecimiento negativo” de la economía, en algo así como 1 punto porcentual.

Vamos, pues, que la economía no crece sino todo lo contrario. Y aunque esos mismos especialistas anhelan que, una vez pasado el primer trancazo se vuelva a un crecimiento positivo y constante, la verdad es que por el momento muchos sectores económicos se las están viendo negras.

Uno de ellos, sin duda, es el de la construcción. Y para Zacatecas en particular, lo declarado recientemente por Cliserio del Real, delegado del Servicio Nacional de Empleo (SNE) en la entidad, nos pinta más o menos qué tan grave es la situación: los recortes hechos desde la federación ya nos afectaron; no hay proyectos ni medianos ni grandes en infraestructura pública; el sector privado se ha visto también “atorado” y no hay inversión de capital; y por ende, no hay empleos suficientes en el rubro, y de los que había, muchos ya se perdieron.

¿Así o más preocupante?

Desde hace mucho, la construcción de obra pública –lo hemos recordado una y otra vez– ha sido utilizada como una metodología y estrategia particular de generación de empleo –aunque sea con carácter de temporal, no importa–, de producción de riqueza, y por tanto, de desarrollo en más de un ámbito. Pero en estos momentos, ni eso.

De ahí que, lamentablemente –tal como lo refiere y acepta el propio Del Real–, muchos de nuestros coterráneos tengan la necesidad o la premura de buscarle en otros derroteros, ya sea a nivel nacional en otras entidades, o incluso mejor irse a los Estados Unidos. Y en el menos peor de los casos, hay quienes sin encontrar chamba en la construcción, pues buscan en otras áreas u oficios, aceptando a menudo trabajos para los que ni están bien preparados, ni son justamente pagados… pero es lo que hay.

Sin obra pública, ni del sector privado, esos miles de zacatecanos dedicados al rubro de la construcción tienen que buscar el sustento de otra manera. Y como se sabe, el desempleo y la falta de oportunidades tristemente también son un factor decisivo en el crecimiento de la delincuencia. De modo que… ¿quieren abatir la delincuencia? Pues entonces hay muchísimo por hacer para generar empleos, dignos, bien remunerados, con seguridad social, etcétera.

Y aunque las estadísticas digan que otros rubros, como los empleos de la industria automotriz, o del comercio y los servicios se han mantenido a nivel, no hay que olvidar que de todos modos siguen siendo miles los “expulsados” del desarrollo, por las nuevas políticas de un gobierno que, en aras de la “austeridad”, ahorca a medio mundo… casi hasta obligarlos a delinquir para sobrevivir.


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