RICARDO MONREAL ÁVILA
RICARDO MONREAL ÁVILA

Tres reflexiones sobre el decreto presidencial para cancelar las condonaciones a los grandes contribuyentes, suscrito ayer por el presidente AMLO.

  1. Es escandalosa y ominosa la cifra de 400,000 millones de pesos que condonaron los dos últimos presidentes de la República: uno del PAN y el otro del PRI. Hablamos de 3.2 veces el presupuesto actual del sector salud; de 1.3 veces el presupuesto para educación pública que está en curso; del 43 por ciento de las participaciones federales a las 32 entidades federativas y más de 2,400 municipios para el año en curso.

Estas condonaciones habrán sido legales (porque se hicieron y se aplicaron con la ley en la mano), pero son absolutamente ilegítimas a la luz de cualquier parámetro de justicia tributaria y de justicia social. De ahora en adelante, ambos expresidentes quedan absolutamente en entredicho, porque lo que digan se topará con 400,000 millones de razones para no creerles o para cuestionarlos. Promovieron el fiasco; debilitaron el fisco.

Quedan como tareas pendientes analizar las condonaciones durante el sexenio 2000-2006 —porque hay versiones inverosímiles de que a muchos empresarios se les ofrecían condonaciones fiscales a cambio de fondear algunas fundaciones cercanas a la entonces pareja presidencial—e investigar el financiamiento a múltiples organizaciones no gubernamentales, dedicadas a combatir la corrupción y la impunidad, o promover la educación o la salud o la democracia, con exenciones fiscales; es decir, con recursos que deberían haber ingresado primero a la hacienda pública. Este tipo de “huachicol fiscal” también se debe erradicar.

  1. El decreto de ayer, lunes, es el primer paso concreto, significativo y trascendental para separar el poder económico del poder político. Equivale al destete o corte del cordón umbilical que unía desde las alturas del poder a beneficiarios económicos con usufructuarios políticos. Le pega al modelo fiscal de las últimas décadas donde había cambio de gerentes políticos, pero no cambio de gestión económica. Este decreto equivale a la verdadera reforma fiscal que el país necesitaba desde hace muchos años: no aumentar ni crear más impuestos para ser pagados por los contribuyentes cautivos de toda la vida, sino hacer pagar a los grandes, evasivos y elusivos contribuyentes de siempre.
  2. Ahora sí habrá reacciones y reaccionarios…, en serio y en serie. Lo fiscal es la médula espinal del Estado moderno, y definir a quién cobrar y a quién perdonar fue la verdadera piedra de toque de la guerra de Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana. Los afectados tendrán hoy la gran oportunidad histórica de contribuir a la democracia del país, no conspirando ni cabildeando para ver cómo revertir el decreto, sino proponiendo las mejores prácticas fiscales, institucionales y legales para hacer más eficiente, más transparente y más rendidor el presupuesto de la nación. Ése es el nuevo acuerdo fiscal que se debe promover, y que podría coronarse con la creación de un Consejo Fiscal de Estado. De cara al futuro, quien promueva la condonación fiscal será social y políticamente condenado.

 

Twitter y Facebook: @RicardoMonrealA


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