SERGIO SARMIENTO
SERGIO SARMIENTO

“Los buenos deseos no generan buenas políticas públicas”.

Bjorn Lomborg

 

Este pasado mes de mayo sufrimos en el valle de México una muy grave contingencia ambiental, provocada principalmente por quemas de campos de cultivo e incendios forestales. Las autoridades estaban preocupadas por otros temas. No había siquiera un responsable de la Comisión Ambiental de la Megalópolis, la CAME.

La crisis impulsó las decisiones. No sólo se nombró a un coordinador ejecutivo de la CAME, Víctor Hugo Páramo, sino que se han anunciado una amplia serie de medidas restrictivas, pero no para atacar las quemas agrícolas o los incendios forestales, sino una vez más para restringir la circulación de vehículos.

La CAME ha anunciado que prohibirá la circulación de vehículos con placas foráneas de 6 de la mañana de martes a jueves, excepto los del Estado de México o los que tengan verificación en la Ciudad de México. Se crearán, además, zonas de bajas emisiones en el centro de la ciudad, lo que significa que se prohibirá o restringirá la circulación de vehículos.

Se prohibirá la circulación del transporte de carga de 3.5 toneladas o más de las 6 a las 10 de la mañana y de las 6 a las 8 de la tarde. Los “dobles semi remolques” y transportes de sustancias peligrosas sólo podrán circular en las noches, aunque se exceptuará a los transportes de gas casero. Los camiones de carga pesada no podrán circular más que en determinados corredores.

Habrá un nuevo sistema de hologramas de restricción vehicular. Se extenderá una placa ecológica a los vehículos eléctricos e híbridos. De los demás vehículos nuevos, sólo aquellos con un rendimiento de 15 kilómetros por litro o más podrán recibir holograma 00; otros tendrán holograma 0. Los autos y camionetas nuevos tendrán que dejar de circular un día a la semana en contingencia ambiental. Además, se restringirá el acceso de vehículos con un sólo ocupante a ciertas vías de acceso controlado. No se contemplan, en cambio, límites a los bloqueos de vías de comunicación por grupos políticos.

La Ciudad de México busca “reducir en 30 por ciento las emisiones de contaminantes criterio de fuentes móviles de la Ciudad de México a 2024”; pero, como siempre, en un gobierno acostumbrado a ver los vehículos de motor como el gran villano, no se aplica la misma severidad a otros emisores de contaminación, como las “fuentes de área”. Éstas incluyen la combustión en fuentes fijas y semi estacionarias (como anafres y estufas de puestos ambulantes), los solventes, las actividades agrícolas y el manejo de residuos, entre otros, que producen 57.6 por ciento de las emisiones de PM10 (contra 9.4 de autos y camionetas), 40 por ciento de PM2.5 (frente a 7.7), 45.7 de SO2 (en comparación con 9.7), 64.4 de compuestos orgánicos volátiles (contra 10.1) y 95.5 por ciento de amoniaco (contra 2 de autos y camionetas). Virtualmente no hay medidas en el nuevo programa para reducir estas emisiones de fuentes de área.

Las restricciones a vehículos de carga y privados serán un golpe a la economía de muchos. Los costos de distribución se dispararán, los productos serán más caros y habrá menos empleos. Las medidas, además, acentuarán la desigualdad. Para muchos tipos de actividad será indispensable tener no uno, sino varios autos. Lo peor es que la mejoría en el ambiente será limitada, porque se concentrará sólo en las fuentes móviles. Los costos habrá que sopesarlos con las mejoras que supuestamente se lograrán en la calidad del aire.

 

Tolerantes

“Yo diría que hay que ser tolerantes, laicos, pero tolerantes, no ser tan rígidos”, dijo el presidente López Obrador cuando se le cuestionó por el alquiler del Palacio de Bellas Artes para celebrar el cumpleaños de Naasón Joaquín García, líder de La Luz del Mundo, una secta religiosa. Naasón ha sido ahora detenido en California por pornografía infantil y violación.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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