DAVID H. LÓPEZ
DAVID H. LÓPEZ

No es fácil contener a un hablador. En este caso, el oponente de México es un tuitero compulsivo y cualquier atisbo de resistencia a su voluntad se interpreta como una provocación.

 

Un amigo periodista alguna vez se quejó de personajes como Bob Hope, Robin Williams o Manuel El Loco Valdés. “Seguramente, como personas y artistas, tendrían muchas cosas valiosas que decir, pero siempre están en personaje. Ya no es determinable si es una forma de evadir seriedad por alguna inseguridad patológica o si consideran que así contribuyen más a la construcción de su figura pública. Lo cierto es que difícilmente se puede obtener de ellos una respuesta seria a una pregunta seria, porque al responder buscan hacer reír, lo consiguen y eso es terrible para quienes anhelamos sostener una simple conversación”.

Trump está en personaje día y noche. Hay quien afirma que la persona es el personaje (lo que lo vuelve más temible), pero su locuacidad pública ha demostrado tener límites prácticos. No es famoso por hacer lo correcto, lo ético o lo humano, sino lo que le conviene. Hasta el personaje lo tiene claro.

Donald Trump tiene una relación casi nula con la verdad. Miente constantemente. https://wapo.st/2ZlRf6m El daño permanente que está dejando a la presidencia de Estados Unidos en términos de credibilidad será motivo de estudio muchos años después de haberse ido. Sus compatriotas, salvo sus votantes más duros y radicales, tienen claro que deben tomar con reservas la veracidad de cada una de sus palabras.

Existió un escepticismo fundado a su capacidad para materializar la amenaza del 5 porciento. Inclusive algunos de sus correligionarios republicanos manifestaron que dicho castigo no sería factible y de implementarse sería combatido por ellos mismos, sin dejar que hubiera muchos otros entes con capacidad mediática y litigiosa interesados en detenerlo. Vimos que la aptitud para los desfiguros es ilimitada, pero llevar sus ocurrencias a políticas, leyes y gobierno es otra historia.

¿Por qué le seguimos temiendo? Ya no es tanto por su poder real (que lo tiene, no nos engañemos), sino por el potencial demoledor de sus palabras. Un tuit de Trump con mala leche pone a temblar a los hipersensibles mercados en este o cualquier tema. Temer al presidente norteamericano no es un acto de cobardía, sino un reflejo de preservación.

¿Puede el gobierno mexicano evitar caer en el juego, retraerse de una agenda inevitablemente gravitacional y tóxica?

No, porque el poder de Trump y sus repercusiones en nosotros es evidente; sin más.

Sí, porque interpretar el juego del “gran negociador” lo puede llevar a un desgaste y para México la clave estará en no operar solos. En la soledad, el débil poco tiene qué hacer. Ante el marido golpeador, su fuerza y su violencia en un ambiente controlado y “gobernado” por él, la esposa o los hijos poco pueden hacer, pero cuando éstos actúan coordinadamente entre ellos o con otros entes externos, pueden aminorar agresiones, repelerlas o de plano liberarse del tirano.

La beligerancia verbal y política de Trump podría asemejarse a la violencia del padre déspota. ¿Qué estrategia debemos seguir nosotros, siendo la ‘familia vulnerada’? En momentos parece que no importa cuán prudentes busquemos ser, siempre toparemos con el garrote de castigo; circunstancias no controladas por nosotros nos tienen allí y nuestro trazo estratégico sigue siendo la astucia, no el desafío ni la bravata que provocarán su vanidad; en tiempos electorales sería un coctel molotov y vela encendida junto a nuestra cama.

Al menos en comunicación pública México tiene una pesadilla y deberá sortearla con sagacidad y paciencia extremas. Serán 17 meses de crudo invierno. Mínimo.

 


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