Enrique Laviada
Enrique Laviada

Mire nada más, mi muy estimado lector, mire usted la foto, en ella aparece un gobernador tan carismático como Alejandro  Tello, con ganas de figurar, que visiblemente acepta las órdenes, y se ubica en el centro de un círculo, con la gente alrededor, todos visiblemente entusiasmados, que esperan recibir algo, cualquier cosa, por gracia divina y, de preferencia, gratis.

Y es que si el gobierno federal distribuye dinero en efectivo, en forma de becas para el estudio y el trabajo, apoyos para adultos mayores y otros que forman parte del programa social del actual gobierno, todo parece cubierto.

Pero los asesores del gobernador en turno no descansan (es ironía) y piensan siempre en la mejor forma de mejorar la imagen de su jefe (léase Alejandro Tello), a pesar de las enormes dificultades que ello implica, y sin remedio aparente.

Lo cierto es que, en medio de la peor crisis de legitimidad, de ésas que se registran de manera cíclica en la historia del PRI, digo que de por sí compleja, no aporta motivos suficientes como para sentirnos confiados en la democracia que el país requiere, por piedad, y de parte de todos los partidos.

En la declaración de José Narro Robles, el doctor, ex rector de la universidad nacional, un hombre íntegro, se pueden encontrar las razones suficientes para concebir un país entredicho, suelto institucionalmente, acechado por el autoritarismo, frágil, culturalmente agobiado, afectado en su vida institucional, en fin, echado a la mala suerte.

Mientras tanto, sin mucho resquemor, el gobernador Alejandro Tello ha expresado su opinión, en una acostumbrada muestra de buena voluntad, para que la unidad del PRI prevalezca, con el añadido de su respaldo (sic) al comité nacional, en apego a los ideales que lo han forjado (rete sic) como un partido fuerte, afirma, de retos y con miras de buscar (extra sic) siempre el mejor futuro (sicazo) para México, es decir, para el país entero, sin escatimar empeño ni esfuerzo alguno.

Al tiempo que reparte dinero en efectivo, ahora para promover a las pequeñas empresas, a través del programa  UNE (otra denominación) en forma de créditos para el desarrollo en escala, ahora puesto en manos de Roberto Luévano, quien se expone a la duda debido a su inconfundible sello tricolor, o sea del PRI, tan parecido a lo que fue, de tanto, que todavía asusta.

Supongo, sin conceder, que los genios encargados de la imagen institucional del gobernador han preferido ponerlo en medio de conglomerados entusiastas y completamente definidos; esto es, aquellos destinatarios seguros de apoyos, será como para competir, sin rubor alguno, casi en conveniencia de su causa, por medio del sistema de privilegios ampliamente conocido .

Es decir: tenemos el reciente reparto de dinero, a diestra y siniestra,  con el gobernador a cargo, también, faltaba más, bien dotado de contenido populista, o lo que sea, que para buena fortuna de la región no fue tomado en serio, o completamente en serio, por los medios periodísticos.

En suma: no parece buena idea poner a Tello repartiendo dinero para competir con el presidente repartiendo mucho más dinero.

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Acertijo

Multiplicación


Nuestros lectores comentan

  1. CUANDO ARRANCA LA ESTRATEGIA UNE, SE DEFINE COMO UN PROGRAMA DE EMPODERAMIENTO, «SIN NINGUNA CARGA POLÍTICA», SÓLO HACE FALTA CONSERVAR POCA MEMORIA Y RECORDAR QUE EN 1988, CUANDO CARLOS SALINAS DE GORTARI PIERDE LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL EN LA GRAN MAYORÍA DE LOS CENTROS URBANOS DEL PAÍS, ORDENA LA DESAPARICIÓN DE LA CONFEDERACIÓN NACIONAL DE ORGANIZACIONES POPULARES (CNOP) BASTIÓN DE CORPORATIVISMO, EL JARRITO EN QUE TODO CABÍA, DESDE BOLEROS, TAXISTAS, LOCATARIOS, TRANSPORTISTAS, HASTA PROFESIONISTAS Y EMPRESARIOS. EL MANDATO FUE ACATADO POR LA DIRIGENCIA NACIONAL TRICOLOR EN SU XIV ASAMBLEA NACIONAL, TRANSFORMANDO AL ENTONCES SECTOR POPULAR EN UNE MOVIMIENTO CIUDADANO CUYA DIRIGENTE FUE LA SENADORA SILVIA HERNÁNDEZ. AHORA EL GOBIERNO DEL ESTADO DE ZACATECAS RETOMA LA DENOMINACIÓN DE UNE PARA SU PROGRAMA DE EMPODERAMIENTO CIUDADANO, PURA COINCIDENCIA ?