ÓSCAR NOVELLA MACÍAS
ÓSCAR NOVELLA MACÍAS

Todos los Derechos Para Toda la Gente

El matrimonio igualitario es más viejo que el mundo. Tuvimos a Julio César, Alejandro el Grande. Dicen que es moderno y es más antiguo que todos nosotros. Es una realidad objetiva. Existe. No legalizarlo sería torturar a las personas inútilmente.

José Mujica

 

Una nación moderna y avanzada sólo puede serlo si es capaz de garantizar universalmente los derechos humanos a toda su población. Somos el resultado de un mundo en constante cambio, un mundo que, de forma lenta, pero imparable, avanza hacía la diversidad y la vindicación de muchas causas que, aunque siempre presente a lo largo de la historia, fueron ignoradas por la idiosincrasia dominante. Durante siglos, todo aquello saliera de la concepción convencional de “normal” ha sido discriminado, segregado e incluso violentado. Es nuestra responsabilidad, como hijos de nuestro tiempo derribar los muros de la discriminación, así como de cualquier discurso que intente limitar los derechos y libertades de quien sea.

El comediante inglés Ricky Gervais alguna vez comentó: “El matrimonio igualitario no es un privilegio para los gays, es igualdad de derechos. Privilegio sería que los gays no pagaran impuestos. Como las iglesias”.  El acceso a una figura civil como el matrimonio debe estar garantizado para todos, y nadie debería poder intervenir en la decisión de dos adultos que libremente consienten sobre su situación afectiva. El Estado debe comprometerse a procurar la seguridad civil a todos sus ciudadanos.

Sería negligente legislar desde las posturas morales individuales, no porque no estén intrínsecamente equivocadas, sino porque imponer la propia visión del mundo sin importar la evidente diversidad del mismo es un actuar altamente antidemocrático.  Es por ello, entre otra serie de buenas razones, que la Suprema Corte de Justicia, en 2015, reconoció el matrimonio igualitario, invalidando los artículos que lo impedían. Reconocer el derecho de las parejas del mismo sexo a casarse y gozar las protecciones que garantiza la institución del matrimonio no va a causar ninguna debacle social. Los países que han reconocido este derecho se encuentran entre los más desarrollados del mundo, en los que existe una mejor calidad de vida.

Nuestra capacidad para avanzar como sociedad y civilización está determinada por nuestra capacidad para asumir, aceptar y comprender la diferencia. Es vital para la convivencia armónica que entendamos que individualmente nos somos la medida del mundo. Nuestras convicciones y prejuicios están determinados por nuestros contextos, es por ello que es fundamental mirar más allá de nuestras propias creencias. La aceptación de la diversidad sexual es el resultado de un cambio cultural, del hecho de que la sociedad se vuelve cada vez más abierta y tolerante, no con la velocidad que debería, pero de forma constante.

Las sociedades que no cambian están condenadas a colapsar bajo el peso de sus prejuicios. La lucha por los derechos de la comunidad LGTB+ es una larga historia de esfuerzo y valor por una sociedad más justa, que no determine tu valor personal debido a tu orientación. Un país solo puede considerarse libre si todos sus habitantes tienen acceso a los mismos derechos y oportunidades.

El futuro se dirige hacia la lo plural y diverso, hay poco que nadie pueda hacer para detenerlo. Los retrógradas podrán retrasar este proceso, pero tarde o temprano serán derrotados.  Estamos en un momento histórico donde los discursos normalizados de discriminación cada vez encuentran más antagonismo. Cada vez somos más conscientes de que el amor y la familia tienen muchas más formas que lo que algunos conservadores están dispuestos a ver, es por ello que tenemos un compromiso social para apoyar los mecanismos necesarios para convertir a México en un lugar más justo y libre de discriminación. El mutuo afecto entre dos adultos jamás debería ser motivo para criminalizar o segregar a nadie. Es nuestra obligación construir un mundo donde lo intolerable sea la intolerancia, un mundo donde todos los derechos sean para todas las personas. Como diría el poeta Eduardo Lizalde: “Debe el amor vencer/ vencerlo todo”.

 


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