Enrique Laviada
Enrique Laviada

Espero que mi colaboración de hoy tenga la atención que merece el caso, lo digo con absoluta sinceridad, en el entendido de que todo esto pasa, dicen, siempre y en todo lugar.

Me refiero a los índices económicos, todos francamente malos, a pesar de los datos del secretariado encargado del tema, siempre tan ilusionado y tan atento a las posibles inversiones chinas, es decir, a lo lejos y distantes.

Ya vendrán.

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Dicen que somos destino, envidiable, de proyectos e inversiones, tan abundantes que dejarían a otros promotores (lejos) con la boca abierta, eso dicen, y que se encuentran a la ofensiva mediática (es ironía) desde el gobierno de Tello, cada día, a todas horas, y sin éxito, ni remedio aparente.

Pero faltan promotores, gente dedicada a poner el nombre de Zacatecas en los lugares que merece, me refiero a un buen clima de negocios, ventajas comparativas, seguridad jurídica y, sobre todo, una estrategia común de promoción para que los inversionistas privados sientan la confianza necesaria y se permitan sus inversiones.

Ya vendrán.

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Contra todo lo que piensan los burócratas, afamados lambiscones en turno, del tipo Carlos Fernando Bárcena Pous, similares y conexos de la charlatanería en curso, la economía local está en picada, sin que les cause malestar alguno, por la sencilla razón de que sus inversiones y sus inversionistas se encuentran lejos de Zacatecas y, en todo caso, podrían, tal vez, algún día, coincidir, para que de ese modo justifiquen su sueldo y sean bien aceptados.

Lo evidente es que no hay circulante, las familias se encuentran en el drama de la subsistencia, a pesar de los nuevos programas sociales dispuestos al respecto, inmediatos, para conformar el desaliento colectivo, lejos, pero muy lejos, de la esperanza en el nuevo régimen.

Ya vendrán.

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Con eso quisiera expresar mi sincera desconfianza hacia la repartición de dinero público, sea en forma de becas, apoyos, dádivas y demás recursos provenientes del nuevo estilo de gobernar, por mi modesta duda de que sirvan de algo, lo digo con el debido respeto, al estilo del actual régimen de gobierno, en serio,  pienso que no les va a funcionar; o sea: auxilio, socorro, ni siquiera en el sentido electoral, el de su preferencia.

Desconfianza que, además, cargan todos los mexicanos sobre sus espaldas y en sus bolsillos, pues la bendita repartición es de los recursos provenientes de los muchos y quizás pronto más impuestos, de hacerse realidad el intento de este nuevo gobierno por revivir la tenencia vehicular nacional, y quién sabe qué otras ideas que tengan guardadas, pues el dinero no les alcanza, ni les alcanzará.

Ya vendrán.

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Acertijo

Cuando el bienestar es utopía

 


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