EL COLMO

Cuando algunos grupos se manifestaron en la sede del Congreso en contra de las uniones igualitarias, los diputados pusieron su mejor cara (o su mejor máscara, escoja usted), y los recibieron y los atendieron y toda la cosa. Ah, pero ayer que se fueron a manifestar los grupos a favor de dichas uniones… ¡los diputados salieron huyendo a sesionar en sede alterna, para no verles la cara!

Lo más reprochable del asunto, es que pretendieron hacer una sesión privada (cuando de sobra saben que ya están prohibidas), y que lo intentaron ¡en un restorán de la Plazuela Miguel Auza! Según las víboras más ponzoñosas del condado, ayer los diputados de plano se vieron cobardes, taimados e hipócritas, todo al mismo tiempo. Son el colmo, de veras.

DE LEJITOS

Y siguieron luego los diputados de la comisión que tiene en sus manos la dictaminación de iniciativas sobre las llevadas y traídas uniones, que prácticamente se pusieron de pechito en un salón del Hotel Mesón de Jobito, de donde los grupos de activistas no los dejaban salir anoche, ya cerca de la media noche, hasta que obtuvieran un dictamen final.

Cuentan los chismosos que lo vieron, que se vio bastante mal el diputado Adolfo Zamarripa, del PANAL, a quienes incluso algunos acusaron de estar amenazando, en el lugar, a varios de los activistas. Pero el colmo de la risa, dicen, fue que en las redes sociales se evidenció que, a la distancia y muy tranquilito desde otro lugar, veía la transmisión el secretario general de gobierno, Jehú Salas Dávila. ¡Ni loco se mete!

ES CO-RRUP-CIÓN

En los pasillos de la Unidad Académica de Derecho de la BUAZ, se escucha el encanijado clamor de alumnos del semiescolarizado, de noveno semestre, que ya no buscan quién se las hizo (que ya lo saben y lo identifican), sino quién se las pague (y se las cobre a quien se las hizo, obviamente). ¡Ahí le hablan, Rector Guzmán! ¿O quién puede arreglar esto?

Y es que según dicen esos alumnos, un profe al que identifican como “el Fujimori” los reprobó (a dos de tres grupos, nomás) porque no le manifestaron a tiempo su “afectuoso afecto”, que consistía en que debían llevar una playera de su equipo de futbol favorito, los Pumas de la UNAM, y llevarle otra de regalo a él (¡original, por supuesto!). La bronca, dicen los quejosos, es que ya reprobados ahí no hay cursillos para el semiescolarizado, y no pueden pasar de año…

SOSPECHAS

Tan mala suerte cargan nuestras instituciones de justicia, que andan como en la casa del jabonero: cuando no caen, resbalan. Y ayer algo así le pasó al fiscal Francisco Murillo Ruiseco, cuando salió a dar una conferencia de prensa donde dio a conocer que detuvieron al presunto asesino de la universitaria Anayeli Noemí, tras poco más de dos meses de investigación.

El chiste es que cuando presentaron su foto ya detenido, y la compararon con una foto de videovigilancia del día del asesinato… ¡resulta que traía la misma ropa! Obviamente, medio mundo se dedicó a la especulación si no se habría cambiado de ropa en dos meses, o si lo vistieron igual para que se pareciera el mono, o si lo agarraron ese mismo día y no lo dijeron, o si nomás fue un montaje… total, ¡qué mala pata del pobre vestuario del sospechoso!

 


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