*Pedro de León Mojarro
*Pedro de León Mojarro

En relación a los múltiples y variados comentarios a favor y en contra del informe que presentó el Presidente López Obrador el domingo pasado, en esta entrega, lectora, lector queridos, centraré mis comentarios en el arranque de la Guardia Nacional (GN).

Lo primero a destacar es que el presidente reconoce que en materia de inseguridad, la asignatura sigue pendiente: el país sigue en completo estado de indefensión, los homicidios dolosos y las personas desaparecidas, se han incrementado, sobretodo en Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Jalisco, Veracruz, Guerrero y lamentablemente también Zacatecas, que concentran casi el 70 por ciento de homicidios y desapariciones de personas.

Hay razones de sobra para tener esperanza, que con la GN, paulatinamente la paz pública regresará a los hogares. De entrada la estrategia, según expresó el presidente, “el desafío parte desde generar bienestar social hasta desterrar la corrupción, pasando por producir empleos, mejorar la educación, la salud y los servicios, ampliar la seguridad social, restaurar el tejido colectivo”. Como el presidente lo ha reconocido en varias ocasiones, la 4T depende de lograr la pacificación del país.

De esa magnitud es el reto que carga en sus hombros este cuerpo de élite, conformado inicialmente por 70 mil elementos, para llegar a 150 mil en el menor tiempo posible, equivalente al 50 por ciento de los elementos que integran el Ejército y la Marina.

La GN, según lo expresado en los discursos del domingo pasado, tiene muy claro que el éxito de sus resultados, más que de la fuerza, dependerá de la inteligencia, primero para marcar con toda claridad, la frontera que habrá entre el gobierno y los grupos delictivos en cada una de las 266 regiones en que se ha dividido el país.

En segundo término hacer aliados, principalmente como informadores a los cuerpos de seguridad estatales y municipales, mismos que en su mayoría, por necesidad han tenido que “acordar” con los carteles que se disputan el territorio. El mapa de la delincuencia está perfectamente claro en los estados y municipios, el problema había sido la falta de una estrategia nacional para enfrentarla.

Con la Guardia Nacional la disyuntiva será aliarse con ésta y tener su protección en el marco de la ley y el estado de derecho; o bien mantenerse del lado de los grupos delictivos y al margen de la ley con sus consecuencias.

El otro reto no menor es evitar que los mandos medios y aún los superiores de la GN resistan la embestida de la cooptación, misma que a lo largo de varios años ha sido de lo más común.

Es incuestionable que el éxito de la Guardia Nacional, y por consiguiente, la pacificación del país, más que de ésta, depende en gran medida, de la manera en que se integren y pongan lo mucho que está de su parte los estados, municipios y evidentemente la misma sociedad, denunciando a autoridades que no contribuyan o peor aún, le jueguen las contras a la estrategia planteada.

Esperemos que con la GN se acaben los acuerdos “en lo obscurito” con algún grupo delictivo para atacar a otro; la GOBERNABILIDAD y la rectoría del ESTADO, en cumplimiento de la ley, no se negocia como había venido sucediendo.

 

 

*Coordinador Estatal del Movimiento Nacional Ruta 5

Twitter: @Pdeleonm

Sitio Web: www.pedrodeleon.mx


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