Enrique Laviada
Enrique Laviada

Mucho me temo que aún es muy grande la inconciencia colectiva acerca del enorme riesgo ecológico en el que nos encontramos, a pesar de las evidencias de la catástrofe que todos los días se presentan ante nuestros ojos, seguimos de largo y no hacemos algo para remediarlo, por sencillo o simple que parezca.

Es completamente cierto que los gobiernos tienen una parte muy importante de culpa, por su indolencia, incapacidad o de plano por ser cómplices de un ecocidio que ya dejó de ser una suposición, insisto, para convertirse en una tenebrosa realidad.

Sin embargo, el mayor problema estriba, desde mi punto de vista, en la pasividad social frente al destrozo, tenemos que admitir que somos los ciudadanos quienes permitimos que desde el poder, sea político o económico, se atente en contra de nuestra casa común: la tierra, maltratada en unas cuantas décadas de manera incontenible, y lo digo con el ánimo de cambio que ese reconocimiento implica.

Seas quien seas, estés donde estés, te necesitamos ahora, dice Greta Thunberg, la niña sueca que inspira protestas en contra del cambio climático en todo el mundo, en un video que circula intensamente en redes sociales, es una convocatoria a  la huelga general internacional, promovida por los jóvenes que al abrir el camino ahora reclaman a los adultos para sumarse a la protesta mundial, una iniciativa conmovedora e increíble a la que debemos atender, todos, desde cualquier parte.

El documental advierte que ha llegado la hora de presionar a los gobiernos para que actúen de manera inmediata, como si nuestra casa estuviera en llamas -pues lo está, dice Greta-, en el urgente llamado a la salvación del mundo.

Un dato: los niveles de CO2 han alcanzado su punto más alto en tres millones de años, pero hay muchos más, todos igual de aterradores, ante cuyos estragos ya no podemos ni debemos cerrar los ojos, y cada iniciativa cuenta.

La fecha fijada en la convocatoria de los jóvenes internacionalistas para la huelga es el 20 de septiembre de 2019, es decir, que muy pronto tendremos la ocasión propicia para ponernos a prueba a nosotros mismos, a nuestra capacidad de actuar, de hacer algo, en efecto, todos, seamos quienes seamos, y estemos dondequiera que estemos.

Las iniciativas pueden ser muchas a escala global, pero sólo funcionarán realmente cuando sean resultado de millones de actos individuales, se trata de entender la reivindicación de cada persona, como agente consciente, en defensa del planeta, como algo fundamental.

Cuando la convocatoria dirigida a cada persona se convierta en una respuesta, el egoísmo encontrará sus límites y nadie creerá, ni siquiera en los grandes centros del poder político o mercantil, que tiene una licencia para destruir, a condición de saber que se destruye a sí mismo y, acaso, contribuye a la destrucción total.

Sabemos que para algunas mentes obtusas eso es una superchería, pero también sabemos que están equivocados, y que tendrán que responder ante los jóvenes de la protesta global, a la que estoy seguro iremos, con orgullo y determinación.

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 Acertijo

  1. 09. 19

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