ALBERTO CHIU
ALBERTO CHIU

Lo declarado ayer por la responsable estatal del Programa de Vacunación del sector salud, Soledad Ramírez Olvera, es verdaderamente preocupante y a este servidor dejó, por lo menos, espantado por los términos en que lo dijo: “tenemos un mes que no entregamos vacuna triple viral a las unidades médicas (de la entidad), sin embargo, apenas se va a sentir el desabasto”. ¿Cómo? ¿Apenas se va a sentir…?

La falta de medicamentos, instrumental médico, y hasta de doctores, es un mal que diversas unidades de salud estatal vienen sufriendo desde hace años. O más bien, son los males que la población sufre desde hace mucho, y son la causa de que muchas veces la gente tenga que buscar atención médica en otras comunidades, en otros municipios, o hasta en otras entidades federativas vecinas.

Vamos, pues, que lo dicho por Ramírez Olvera es sólo apenas una de las puntas de enormes icebergs capaces de hundir todos los barcos de la salud estatal, sin que desde hace mucho se le haya puesto o intentado poner remedio al asunto.

Lo más lamentable de todo, como siempre en estos casos, es lo que está en juego: la salud de la población, principalmente la de aquella que más necesidades tiene, y que comúnmente no tiene tampoco oportunidades suficientes de desarrollo, empleos dignos, ni viviendas adecuadas. Población en pobreza o hasta en miseria que, en el colmo de sus males, no tiene manera de curarse ni un resfriado.

Ya ni hablar de todos aquellos que, en la misma situación de pobreza, padecen por ejemplo enfermedades crónicas como las cardíacas, los infartos, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes, que son además principales causas de muerte en todo el mundo, responsables de más del 60 por ciento de los fallecimientos. Zacatecas, por supuesto, no es la excepción en este rubro, y vaya que tenemos población con semejantes padecimientos, que muchas veces no se atiende.

Quizás, como dice la responsable de vacunación en la entidad, “apenas se va a sentir el desabasto” de las vacunas, pero sólo administrativamente. La falta de acceso completo a algún esquema de salud, sin embargo, cala y se siente profundamente entre la población pobre de Zacatecas, mucha de la cual no tiene ni siquiera Seguro Popular, mucho menos acceso al IMSS o al ISSSTE… evidentemente porque tampoco tienen un empleo que se los proporcione de manera formal.

De esta manera, pues, sin suficientes puestos de trabajo formal que otorguen prestaciones de salud, y sin suficientes unidades de atención médica abierta a la población, sin suficientes médicos (muchos de los cuales son también maltratados salarialmente, y ese será tema de otra reflexión), y sin suficientes vacunas, medicamentos, materiales de curación y demás implementos sanitarios… creo que estamos en la rayita de una crisis que, a nivel de la población pobre o en miseria, representará la diferencia entre la vida y la muerte. Si de eso no se ocupan nuestras autoridades, creo que la vida de esas personas está en sus manos. Ojalá sean conscientes de ello.


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