ENRIQUE LAVIADA
ENRIQUE LAVIADA

Luego de los (previsibles) resultados obtenidos en la elección de la nueva dirigencia nacional del PRI, se pone sobre la mesa, ahora sí, la lista de nombres que pueden, factiblemente, buscar la candidatura al gobierno del estado, en la cada vez más cercana cita electoral de 2021, y sólo con el fin de documentar el entusiasmo tricolor, les paso revista y ofrezco los primeros apuntes:

Adolfo Bonilla. Al parecer es quien ha logrado construir un acuerdo lo suficientemente sólido con el gobernador Alejandro Tello como para que pueda ser el “abanderado oficial” en un proceso interno sin grandes contratiempos. Su lugar en el gabinete le ha permitido una conveniente movilidad y el uso de programas y plataformas públicas para su promoción personal. Cuenta con alcurnia y linaje político, y una trayectoria limitada, pero suficiente. Su principal dilema es que no está acostumbrado a remar contra la corriente y sortear los retos en zona de alto riesgo, sobre todo en el supuesto de que su candidatura representaría la mejor forma de polarizar el proceso electoral sucesorio.

Jehú Salas. Todavía secretario general de Gobierno, nunca ha ocupado un cargo de elección popular ni cuenta con trayectoria partidista. Su inexperiencia e inmadurez lo han distinguido en el cargo que actualmente ocupa, pero podría ser el preferido del gobernador, por aquello de que se requiera de un “pichón” en la próxima contienda, a modo de lograr una alternancia debidamente pactada.

Claudia Anaya. Activa senadora, no muy del gusto del gobernador, cuya independencia de criterio y buena imagen en el ámbito parlamentario le puede traer apoyo de importantes grupos de poder dentro del PRI nacional. Comprometida con su trabajo en los municipios, carismática, acostumbrada sin duda a vencer dificultades, pero que al parecer preferiría mantenerse al margen de una sucesión muy probablemente dominada por el aparato local del partido. Es decir: un escenario poco propicio.

Carlos Peña. Uno de los más leales representantes del alonsismo (cualquier cosa que eso signifique), una condición que podría convertirse en desventaja, aunque cuenta con recursos discursivos suficientes para acreditar un priísmo genuino, con lo que ha logrado subsistir aún en las peores condiciones, en mucho debido a su juventud, preparación y méritos propios. Se sabe que el gobernador no lo aprecia especialmente, pero tampoco lo rechaza. Su posición en el equipo de gobierno no se encuentra dentro de los primeros círculos. Sin embargo, ha demostrado que desde un espacio reducido y modesto es capaz de lucir y consolidar una imagen. Su habilidad está probada y cuenta con simpatías evidentes dentro de la militancia.

Roberto Luévano. Al parecer el gobernador Tello tuvo que incluirlo recientemente dentro del gabinete, no tanto por convencimiento, sino por compromiso. Cuenta con trayectoria en cargos dentro de la administración pública. Forma parte de la familia priísta. Sus relaciones con el centro son referenciales, que en otro tiempo hubiesen sido decisivas, pero ahora forman parte de la debacle. Su sistema de alianzas con los liderazgos tricolores está localizado y se circunscribe a la zona conurbada de la capital. Parece reunir valor suficiente como para entrar en la contienda, aunque es posible que lo haga buscando otro tipo de acomodo.

No creo que haya más valientes.

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Acertijo

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