Alberto Aguilar
Alberto Aguilar

CON UNAS 40 mil empresas que se verían afectadas y un millón de productos a los que habría que modificar su etiquetado, se cree que resulta lógica la división de criterios que puede haber en la IP respecto a las modalidades que se podrían adoptar para modificar las actuales reglas.

También se entiende cierta desesperación respecto a los logros del cabildeo realizado por CONMÉXICO, que preside Jaime Zabludovsky y que lleva Lorena Cerdán, máxime que parece que las autoridades están resueltas a empujar un cambio.

Pero en el punto en que toda la industria está unida (multinacionales de alimentos y bebidas, fabricantes medianos, autoservicios y pequeño comercio) es en el rechazo a un “etiquetado de advertencia”, que va más allá del sistema de semáforos.

Es hacia ese escenario que ECONOMÍA, de Graciela Márquez, y SALUD, de Jorge Alcocer, buscan evolucionar. Ya hay una iniciativa aprobada por la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, a cargo de Miroslava Sánchez. Falta que se apruebe en el pleno.

CONMÉXICO aún no se da por vencido y busca que se ponderen costos y beneficios de dejar de lado el etiquetado informativo, máxime que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud 2016, 70 por ciento de los mexicanos lo conoce y 30 por ciento lo usa.

CONMÉXICO considera que este lunes, en la reunión en el Senado que abrió Miguel Ángel Navarro, presidente de la Comisión de Salud, se ganaron algunos aliados para discutir.

No necesariamente gustó el ejercicio demostrativo que empujó Zabludovsky para evidenciar los riesgos del etiquetado de advertencia.

En lugar del sistema chileno, que utiliza 4 sellos nutricionales, en la propuesta hoy en la mesa habría siete, amén de una cintilla preventiva que alertará sobre un consumo excesivo de muchos productos para evitar la obesidad.

El problema es que habría más desinformación. CONMÉXICO presentó 2 barras de amaranto que, con 284 y 150 calorías en cada caso, se tratan con el mismo rasero.

Una lata de sardinas, tan socorrida por los trabajadores de la construcción, tiene 3 sellos por calorías, grasas saturadas y sal. También sugiere evitar su consumo excesivo, pero no se especifica si la alerta es por una sardina, dos o una lata.

Esto se replica para galletas y en quesos todos son sancionados por la grasa y el sodio, lo mismo que las salchichas. Los chocolates irremisiblemente se castigan por la grasa y el azúcar.

CONMÉXICO pretende que se evalúe el etiquetado informativo que en 2016 fue punta de lanza en el orbe. Obvio es perfectible.

Otro riesgo son las implicaciones para el campo, al estigmatizar alimentos como las grasas animales, lo que ya ha alertado el CNA, de Bosco de la Vega.

Los tiempos para la toma de decisiones son cortos, tanto en el legislativo como para la modificación de la norma, que puede realizarse en un par de meses.

De ahí que se insistirá con el apoyo del CCE, de Carlos Salazar; CONCAMIN, de Francisco Cervantes; ANTAD, de Vicente Yáñez; ANPEC, de Cuauhtémoc Rivera.

El panorama no es sencillo, pues las autoridades traen su proyecto muy definido, lo que se explica porque muchos de sus integrantes nunca estuvieron de acuerdo con el etiquetado informativo.

Así que para la IP otro expediente cuesta arriba.

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UNA DISCUSIÓN QUE se ha dado en la SCT, que comanda Javier Jiménez Espriú, tiene que ver con la posibilidad de incluir los slots en el balance financiero de una aerolínea. Si estos espacios se comercializan, se trata entonces de un activo. Ese es el razonamiento de Interjet, de Miguel Alemán Magnani y que dirige William Shaw. Con ello se pretende mejorar el rostro de esa aerolínea en dificultades, que en 2018 tuvo una pérdida neta de 1,991 mdp y en el primer trimestre de 516 mdp. Aún no reporta el segundo trimestre. Lo curioso es que del otro lado, Aeroméxico ,que lleva Andrés Conesa, no está de acuerdo en esa tesis. La SCT tampoco, aunque se sabe que evalúa fórmulas para apoyar a la aerolínea, nodal en los contrapesos competitivos.

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EN LAS NEGOCIACIONES con la CFE, de Manuel Bartlett, para los gasoductos, el quid estará en las tarifas. El gobierno ha insistido en reducirlas y las firmas involucradas se han mostrado receptivas. El punto está en la compensación para que el valor presente de los ingresos no se afecte. Una opción es la ampliación de los plazos sin modificar los contratos, tema que sancionarían los inversionistas. Aún hay pequeños detalles, pero, en efecto, hay avances consistentes. Las empresas inmersas son TransCanada, de Roberto Jones; IEnova, de Carlos Ruiz Sacristán; Carso, de Carlos Slim Helú; y Fermaca, de Fernando Calvillo.

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CONSISTENTE CON EL declive de la actividad, ayer el INEGI, de Julio Santaella, dio a conocer las ventas minoristas a junio, que apenas crecieron 1 por ciento real anual, mientras que las mayoristas cayeron 4.8 por ciento con cifras originales, su nivel más bajo en 6 años. El área económica de Scotiabank, a cargo de Mario Correa, puntualizó que los magros resultados obedecen al deterioro laboral, la cautela de los consumidores, desaceleración de las remesas y la debilidad industrial. Se visualiza un panorama complicado para el comercio el resto del año.

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TRAS TRES AÑOS en su posición, Román Álvarez Varea renunció a la dirección de URBI. La firma de vivienda, con sede en Tijuana, ya busca su relevo, en función del entorno que enfrenta ese rubro y sus escenarios estratégicos, que ya define el consejo que preside Cuauhtémoc Pérez Román.


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