DAVID H. LÓPEZ
DAVID H. LÓPEZ

Muchos en pie de guerra. La poca o nula memoria les juega una mala pasada. A corto plazo ganaron tiempo, a largo plazo perdieron miserablemente. Olvidar que hace 16 años ellos mismos u otros con sus mismos intereses o agenda iniciaron un escarnio que, a la postre, se les revirtió. Con eso muchos bots y comentócratas la emprenden con un nuevo remate o punch line: “yo tengo otros datos”.

¿Quién que lo haya vivido no recuerda el “compló”? Fue un recurso retórico del que el entonces jefe de gobierno capitalino abusaba en momentos. En aquel tiempo las redes no existían. ¿Cómo se hubieran configurado las narrativas anti Lopez Obrador? Probablemente algo muy parecido al “yo tengo otros datos”. Memes, sarcasmos, ironías, burlas.

Y sí: el cometido, en los extintos correos electrónicos “de conciencia”, donde nos mandaban largas reflexiones a veces fundamentadas, en ocasiones ilustradas por fotos o imágenes de periódicos donde la conclusión era que AMLO evadía sus responsabilidades políticas y se escondía en la palabra que en momentos chocaba: el compló. Se hizo inclusive un spot en la campaña de 2006. “¿Qué hace López Obrador cuando se le confronta con su responsabilidad?” aparecía una avestruz enterrando la cabeza en la tierra y gritando como guajolote, “¡Compló! ¡Compló!”. Se dieron gusto.

AMLO acusaba que “la mafia del poder” (otra frase fija digna de análisis) había perpetrado un compló en su contra para evitar el avance de su carrera política. En primera instancia todos se burlaron, ¿Un hombre con semejante poder acusando una conspiración? ¿No está ya muy grande para crearse y aferrarse a esas construcciones mentales?

A la postre, le crearon la inoculación, lo inmunizaron ante cualquier ataque. Razones hay varias pero la más poderosa fue que lo único que hizo el tiempo con el “compló” fue comprobarlo.

Allí estuvo Fox con su desparpajado, “me desquité”; allí estuvo Castañeda con su “a López Obrador habría que detenerlo por las buenas, por las malas o por las peores”, allí estuvieron todos, queriéndolo o no, como asesinos seriales, cuales artistas del mal o al menos con la misma vanidad del psicópata que de alguna manera, aunque sea remotamente, quiere ser descubierto porque, “¿de qué sirve cometer el delito si nadie se lleva crédito?”

De tan honestos, cínicos. Lograron acreditar en el imaginario una verdad mediática que López Obrador había estado taladrando: el “compló” resultó cierto.

Eso tuvo consecuencias a mediano y largo plazo. Y tenemos que la estrategia de frases cortas, fijas, recurrentes, machaconas, es un espléndido recurso de comunicación, cuando se sabe usar.

Antes, con el “compló”, la gente descubrió el truco y tenemos que, aunque su estilo moleste, aunque para algunos pueda resultar chocante, en el inconsciente colectivo tenemos en AMLO un líder político y comunicador que cuando emplea una de sus frases fijas, por lo general termina teniendo la razón.

Sus oponentes al perder se encaramaron para esperar otra oportunidad, hasta que encontraron el “yo tengo otros datos” para construir una burla y desgaste basados en el absurdo de quien se retrae de la realidad y no reconoce sus errores, ¿será?

Están cayendo en la estrategia de un comunicador fuera de serie.

¿A qué le tira López Obrador? Siempre es mejor que tu argumento flote en el ambiente –aunque sea por diatriba– la clave es que esté fundamentado, como lo estuvo el “compló”.

El escarnio socarrón hacia el “yo tengo otros datos”, aparenta abonarle al desgaste.

El rédito podrá tardar pero si López Obrador tiene razón y luego resulta que los “otros datos” sí existían, el desgaste se convertirá en fortaleza inexpugnable. ¿Se arriesgan?


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