ALBERTO CHIU
ALBERTO CHIU

Mañana miércoles 28 de agosto, el gobierno estatal llevará a cabo una Feria del Empleo para el sector minero, según se anunció ayer, en la que pretenden ofertar 600 vacantes tanto para operarios y técnicos como para profesionistas, principalmente ingenieros en minería, geólogos y especialistas en mecatrónica. Suena bien, de entrada.

Como se sabe, la naturaleza dotó de una riqueza increíble el subsuelo de nuestra entidad, y no por nada ha sido explotada exhaustivamente desde hace alrededor de 500 años, y una gran cantidad de metales preciosos han ido a parar a muchas partes del mundo. Es decir, tenemos los zacatecanos una tierra riquísima, que contrasta con el increíble nivel de pobreza en la que vive más de la mitad de nuestra población.

Pues bien, para extraer esa riqueza de la tierra, empresas mineras de gran envergadura seguramente estarán presentes en la feria del empleo citada arriba, y sería de esperarse que las plazas que oferten cuenten con todas las prestaciones de ley para quienes aspiren a ellas, así como sueldos y salarios dignos de tal tarea, y en los estándares del mercado laboral. Ojalá.

Sin embargo, también es sabido que este sector, el de la minería, atraviesa en algunos puntos de la entidad por dificultades que han obligado, en algunos casos, a la suspensión de actividades, y en otros, incluso a cierres que llevan años, afectando directa e indirectamente en el desarrollo y crecimiento económico de sus regiones.

Siempre existirá la discusión sobre qué tanto la industria extractiva daña o no el medio ambiente; sobre cómo las empresas transnacionales y extranjeras se llevan todo el beneficio de las concesiones mineras; sobre el por qué nadie los obliga a derramar muchas más de sus ganancias en los territorios donde se asienta la riqueza que explotan; o sobre cómo es posible que, siendo el nuestro un estado “minero”, y con escuelas de formación de profesionistas del ramo, exista tanta contratación de personal de otras partes del país, sin que haya una sola intentona de beneficiar primero a los de casa.

Pero la verdad es que, tal como coinciden algunos analistas del tema, mientras las legislaciones vigentes (federales, estatales) no contemplen esta clase de asuntos, y los legisladores no quieran meter las manos –generalmente por temor a represalias, o por presuntos actos de corrupción, es decir, sobornos–, en realidad no cambiará el tenor de las cosas.

Es necesaria una legislación que, efectivamente, promueva una mejor práctica de la minería, tanto en sus procesos extractivos como en sus políticas de protección y remediación medioambiental; leyes y reglamentos que procuren también definir y acotar con precisión las obligaciones de las empresas para coadyuvar en el desarrollo de las regiones, muchas veces pauperizadas por estas mismas industrias; normas que definan cómo pueden convivir, en armonía, las mineras con los pueblos.

Siendo Zacatecas un pueblo minero… ¿por qué nuestros legisladores luego se “reprimen” tanto en los asuntos mineros? Pero bueno, sólo es pregunta…


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