ÉDGAR FÉLIX
ÉDGAR FÉLIX

Primero lo primero

Primero, agradecer a NTR este espacio de libertad y responsabilidad periodística. Concretamente a Enrique Laviada por la benevolencia de facilitarme este lugar y su orientación en las lides del periodismo zacatecano, en el que cimenté mi carrera profesional hace algunos años, cuando se paseaban los dinosaurios por La Bufa y la avenida Hidalgo, al lado de entrañables compañeros de oficio. Laviada es una referencia en el análisis diario, cotidiano, del acontecer político estatal. Viejo lobo de mar en el periodismo, guía, para mí un maestro al que se respeta con trabajo, profesionalismo y, aunque suene repetitivo, con periodismo. Así, sin adjetivos.

A fuego lento será una columna de análisis, de información y del uso de la herramienta más noble que ejerce un periodista: reportear. Equivalente a investigar, tope donde se tope. Un espacio escrito con responsabilidad y rigor ético.

Escribir esta columna me llevó a pensar muchas veces las razones de reintegrarme al periodismo, porque actualmente me desempeño como director de Comunicación del Alcalde de Fresnillo, Saúl Monreal Ávila. Encargo que me ha regresado a mis raíces zacatecanas, donde están enterrados mis muertos, después de treinta y tantos años trabajando en salas de redacción y edición de diarios como Milenio, El Universal, Reforma, Revista Cambio, con Gabriel García Márquez, El Financiero, y en la mejor radiodifusora de la Ciudad de México: XEB, la B grande de México, y en la mejor de Zacatecas: XEPC, entre los más importantes. Lo analicé porque siempre he sido escrupulosamente congruente con lo que escribo y hago.

Vivimos transformaciones sustanciales en los medios de comunicación porque la revolución de la era digital, comandada por miles de millones de nodos o servidores en todo el mundo a los que llamamos internet, cambiaron en los últimos 20 años, no sólo las relaciones de los medios con los gobiernos, sino con sus lectores y radioescuchas. El efecto de la interactividad en los medios que los horizontalizan, la presencia de nuevos fenómenos de la comunicación como el periodismo ciudadano, de movedores de conciencias y críticos destapujados conocidos como “youtubers”, de medios digitales plagados de visualizaciones de datos fáciles de entender, de investigaciones periodísticas que sólo redacciones digitales permiten realizar como La Estafa Maestra y decenas de nuevas formas de lo que llamamos periodismo digital, han transformado todas las teorías conocidas hasta hace poco y han trastocado la calma chicha de la comunicación humana.

 

Las razones de escribir este espacio son muchas y las facilidades para hacerlo son democráticas y plurales, de confianza. Escribir desde la administración pública debe tener un denominador común, si de aritmética comunicacional hablamos, como es la honestidad y la transparencia. Cuidar, por supuesto, la ética de mezclar intereses personales con intereses laborales, pero esta ecuación se resuelve con el ejercicio del periodismo en su sentido más puro. Es decir, en todas mis publicaciones nunca habrá conflicto de intereses porque nunca habrá nada que ocultar. De ahí mi agradecimiento siempre al hombre político Saúl Monreal, de quien siempre he tenido la confianza para trabajar en pro de la libertad de prensa y a favor de las nuevas políticas de comunicación dictadas desde el Gobierno Federal. Él entiende perfectamente todos estos procesos.

En esta columna encontrará datos verificables, jamás especulaciones, ni chismes, ni suposiciones pedantes que van desde el escribir lo que pensó (imagínese ese poder de saber lo que piensa alguien) hasta regresar del futuro y contarle lo que vi en ese viaje astral. No. Hoy no sólo basta contrastar datos, información, ni tampoco opiniones de un caso, hoy la responsabilidad es proveerlo de una herramienta relativamente nueva para el periodismo: desenmarañar la posverdad o la política posfactual, descubierta por el bloguero (proveniente, para variar, de esos seres digitales) David Roberts. Hace algunos veinte años el Premio Nobel de Literatura, Orhan Pamuk, lo escribió en su novela Nieve: “Muchos que nos menosprecian porque escribimos las noticias antes de que ocurran los acontecimientos, y piensan que lo que hacemos no es periodismo sino profecías, luego son incapaces de ocultar su asombro cuando los hechos se desarrollan tal y como los habíamos descrito […] Eso es el periodismo moderno”.

 

Cocciones

El gobernador Alejandro Tello Cristerna dice que “se va” de la política al terminar su mandato. Pero si la historia no se equivoca, nadie se va de la política. Nadie se salva aun teniendo las mejores intenciones. Le queda mucho qué explicar a Tello Cristerna de este aforismo.

Hay que bajarle a la flama.


Nuestros lectores comentan

  1. JCarlos Maldonado

    Felicidades paisano,muy buen inicio
    y por la puerta grande como es el gran diario NTR y se nota que hay con queso las gordas; por aqui te seguimos a darle vuelo a la pluma!!!