FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

¿QUÉ INFORMAN EN LOS INFORMES?

Por disposición constitucional, los titulares de los ejecutivos estatales y federal, están obligados a presentar un informe del estado que guardan sus respectivas administraciones. O sea, el presidente y los gobernadores deben rendir cuentas al pueblo (sabio) de la forma en que se han gastado la lana de los tributos. La rendición de cuentas es un asunto añejo. Algunos autores ubican su origen en Atenas y Egipto, aunque en la época moderna, se le echa la culpa a Guillermo I de Inglaterra (llamado “El Conquistador”) el haber ordenado (por ahí del siglo XI) a los barones, que se pusieran bellos y le dieran cuantas claras de sus propiedades y riquezas, con la exclusiva finalidad de darles cuello con el pago de tributos (impuestos pues).

Otros historiadores dicen haber encontrado los antecedentes en Norteamérica y otros más simplemente no dicen nada porque no fueron a la escuela (algunos diputados federales y senadores, entre ellos). El asunto en cuestión, es esencial, pues en una democracia se exige que quienes ejercen el poder formal, actúen con probidad y transparencia, y le informen a la colectividad que los impuestos se han invertido en obras de beneficio social (y no en Casas Blancas y mansiones en Bernárdez).

Durante años esta práctica fue recurrente en Europa, mientras en nuestro continente poco a poco se fue estableciendo como una obligación, que se convirtió en pachanga tercermundista de culto a la personalidad. El caso más cercano lo tenemos en nuestro país, donde, por ejemplo, el informe presidencial se conocía popularmente como el “Día del Presidente” y en las entidades el “Día del Gobernador”. Así es, mis cuatachos, el informe presidencial no era otra cosa más que la elevación a santo de quien encarnaba al titular del Poder Ejecutivo. Los medios de comunicación, de la época, asistían presurosos a los Pinos para transmitir en directo todo el ritual con que el prohombre del PRI, se arreglaba para atender a la prole y recibir esa lluvia de vítores, confeti y vivas (mentadas en el anonimato también eran comunes), para agradecerle el que haya dedicado parte de su vida a gobernar a los jodidos.

La llegada al Congreso era todo un ritual, toda una experiencia religiosa, en la que el dios–ejecutivo bajaba del Olimpo para decir a los mortales que él era perfecto, porque era un dios. Los turiferarios, se levantaba de su asiento para aplaudir a rabiar cada pendejada que se les ocurriera: “Me cae, que voy a defender el peso como un chucho de pedigrí”,  “Todo lo que entró salió”, “La crisis es culpa del que se fue”, “Gracias a Don Fidel que todavía respira”, y cosas por el estilo. Nada de lo que decía el presidente podía ser cuestionado, era palabra divina.

Pero, todo lo que comienza termina y, ¡tómala barbón!, que se le acaba la pachanga al PRI–Gobierno, cuando dejó de ser mayoría (1997) y la alianza parlamentaria PAN–PRD puso a un transformado Porfirio Muñoz Ledo a responderle el informe a Ernesto Zedillo, en un evento sin “paralelepípedo” en la historia patria.

¿Recuerdan las palabras de Muñoz Ledo? Sí, le recetó el juramento de los Reyes de Aragón, que aún retumba en la memoria de muchos: “Nos, que somos y valemos tanto como vos, pero juntos más que vos”. ¡Un discurso lúcido, de un Muñoz Ledo que hoy vive en pleno declive de sus facultades! ¿Qué informaban los presidentes? Lo que se les hinchaba, ¿que informaban los gobernadores? Lo mismo. Hoy los tiempos han cambiado (aunque las instituciones políticas siguen igual de chafas como entonces) y –en el caso de muchos gobernadores- se presentan para escuchar los posicionamientos políticos de los partidos de oposición (la mayor de las veces, discursos malísimos) y luego se echan su consabido speech cargado de sueños, mentiras y buenas intenciones.

Para evitar las rechiflas, mentadas y demás, mejor mandan a algún micifuz para entregar el informe por escrito, y se esconden en algún otro lugar para echar el rollo a sus cuates (los que están en la nómina), familiares e “invitados especiales”. Chale. Sólo deseamos que este show, por fin termine con una gran reforma en donde el ejecutivo pueda debatir con los legisladores, al estilo semi parlamentario, como una obligación constitucional y un verdadero ejercicio de rendición de cuentas y transparencia. Todo lo demás es espectáculo.

¡VOY A MANDAR EL TRAJE A LAVAR PARA IR LA INFORME DEL GÓBER!


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