Enrique Laviada
Enrique Laviada

Habiéndose conocido algunos datos del paquete económico para el próximo año, entregado por el Ejecutivo Federal al Congreso, nos queda la impresión de que las buenas noticias no abundan que digamos para nuestra entidad.

En general, se observa que prevalece una tendencia en los recortes, las restricciones y la disminución presupuestal, aún comparada con la del año anterior, lo que se supone debería encender luces de alarma por estos rumbos.

Se habla de una disminución neta de poco más del 15 por ciento en los recursos etiquetados respecto del periodo anterior, un margen negativo que, se dice, terminaría de ahorcar las finanzas públicas estatales, con malos augurios para nuestro crecimiento y desarrollo.

A diferencia de lo que sucede con otros estados y regiones, no aparecen recursos disponibles para la ejecución de grandes obras de infraestructura, ni para garantizar la viabilidad de otros que se encuentran en proceso, sin que exista suficiente información acerca de las causas o razones de semejante omisión presupuestal.

Sin embargo, lo que tenemos hasta ahora es una propuesta, que como suele suceder puede estar sujeta a modificaciones, luego de la revisión, el análisis, la discusión y, en su caso, la aprobación por los legisladores federales.

En ese punto, el paquete económico se convierte en un paquete político para los distintos actores de la vida pública en el país. Se sabe de entrada que sus márgenes de maniobra son estrechos, debido a las condiciones peculiarmente adversas de la economía nacional, pero también se sabe que es justo ahí donde puede demostrarse su habilidad y capacidad de gestión, convocatoria y acuerdo.

Vale mucho la pena pasar lista a los legisladores de origen zacatecano que mucho podrían hacer por obtener recursos para su estado, quizá como forma elemental de agradecimiento a sus electores. Va:

Alfonso Ramírez Cuellar (ni más ni menos que Presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados), Alfredo Femat, Mirna Maldonado, Lyndiana Bugarín, Samuel Herrera, Oscar Novella, Jacqueline Martínez, José Isabel Trejo, Carlos Puente, Frida Márquez, María de Jesús García y Carlos Pavón.

No creo equivocarme al afirmar que es el conjunto más nutrido de legisladores de origen común zacatecano que se registre en la historia moderna del Legislativo en nuestro país y que, se esperaría, unieran talento y determinación para darnos mejores noticias que las referidas líneas arriba, en plan optimista.

En el Senado la lista también es significativa, va:

Ricardo Monreal (ni más ni menos que el líder de la bancada de Morena, actualmente mayoritaria), Soledad Luévano, José Narro, Geovanna Bañuelos y Claudia Anaya, todos experimentados y capaces de hacer lo propio, en el mismo plan.

Por cierto, ese conjunto incluye casi por completo a la gama de partidos políticos con representación parlamentaria, es decir, que dan forma y sentido a la pluralidad que tanto se había deseado y por tanto tiempo y que ahora estaría a comprobar su utilidad democrática ante los ciudadanos, dicho sea esto en el mismo plan optimista.

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Acertijo

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