Eduardo Martín Piedra Romero | UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE GUANAJUATO
Eduardo Martín Piedra Romero | UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE GUANAJUATO

La historia siempre será escrita por quien gana o por quien tiene poder, y de hecho esto es cierto cuando de historia mexicana se trata. La historia colectiva que se revisa en primaria y en la cotidianeidad carece de precisiones, está plagada de mitos políticos, y posiblemente contradicciones. Ejemplo de ello es la identidad nacional.

Asumirse como mexicano a menudo es resaltado como la máxima ideológica de este territorio, así todos nosotros somos mexicanos por encima de todo. Suena lógico decir que proyectos ideológicos como la identidad nacional son benéficos en algunas ocasiones, sobre todo si lo que se pretende es unificar proyectos políticos, como a México le sucedería a lo largo del siglo XIX, justo cuando se forma la idea de nación independiente y nueva.

Hay que tener presente, más ahora que es el mes patrio, que México como tal es un producto político relativamente nuevo. Si lo pensamos bien, la arenga del 15 de septiembre de 1810 no hablaba de un viva México (como la historia a menudo cuenta), ni siquiera es un factor completamente determinante para comenzar la independencia de los territorios de la Nueva España. La manifestación que Hidalgo y los suyos orquestaron tenía varios orígenes, en principio: desconocer al nuevo Rey de la Corona, por no ser español, luego buscar un cese a la imposibilidad que los criollos tenían para acceder a puestos de poder y por ultimo la influencia del conocimiento a raíz de la ilustración que mostraba proyectos políticos alternos a la monarquía absolutista.

En un sistema de castas, como el que aquí se vivía, dificultaba que otros, aparte de los insulares, fueran quienes detentaran el poder. Así, Hidalgo y los suyos (criollos) utilizaron a indígenas y demás castas para buscar un cambio político. La idea del México estaría al menos 60 años alejada. Luego del cese de la guerra entre bandos, el paso de dos imperios frustrados y una guerra civil, es cuando la idea del México contribuyó –desde la historia– a formar una nación. Homogeneizando el sentimiento de mexicano mediante la creación de los símbolos patrios, que probablemente ya no son vigentes (pero ésa es otra discusión), dejando así de lado otra identidad: la subnacional.

Antes de ser mexicanos somos guanajuatenses, zacatecanos, jalisquillos y otro tanto de gentilicios que a menudo olvidamos. La urgencia de mantener estable a un país tan amplio como el nuestro minó la creación de identidades estatales, aunado a la poca estabilidad del proyecto administrativo que diluir las entidades federativas y las termina de delinear no hace mucho. La ausencia de sentimientos ideológicos comprometidos con las entidades federativas dificulta la creación de un vínculo importante para poder discutir los asuntos públicos que a la entidad federativa compete, o para buscar la construcción de empatía con el otro, el de la misma localidad.  Cambiar la premisa sobre el ser mexicano, y revirarla para con los estados podría traer a flote material cultural propio de cada región, revivir y reescribir la historia desde a dentro, no sólo con el énfasis en la nacional, como se ha acostumbrado.

Si los gobiernos de las entidades federativas desplegaran instrumentos que construyeran cohesión social en torno a la identidad de la entidad federativa, podríamos reconstruir tejido social, buscar soluciones de alto al narcotráfico, y posiblemente una mayor participación ciudadana en torno a temas de intereses particulares de la entidad. Esta recuperación identitaria enriquece a los estados con el fortalecimiento del capital cultural, histórico y social, potencializando a largo plazo a las entidades.

Hay estados, como Zacatecas, cuya identidad es cada vez más difusa, que padecen esta ausencia identitaria que no se puede asumir dentro de las regiones culturales del país, ni es norte, ni es bajío, ni es sur. Ahora que la ciudad está por cumplir 473 años, es importante que el gobierno estatal busque la construcción espacios que reafirmen la identidad del zacatecano, no sólo para con los migrantes (tema no discutido aquí), sino para con quien habita el estado.

 

 


Nuestros lectores comentan

  1. Es dificil creerlo , pero hay gente que le da verguenza o temor decir que son Zacatecanos o de Zacatecas. Yo creo que en parte yo creo que es por el odio, animosidad, y a veces hasta envidia que mucha gente del centro y sur de Mexico, desde Jalisco al sur, le tienen a la gente de Zacatecas y del Norte de Mexico. Eso se siente y se refleja en algunos contactos que uno tiene cuando esta uno lejos de su tierra. Cuando estas en la CDMX o al sur, te dicen que eres del norte de Mex., cuando estas es E.U.A. te dicen que eres del centro o del norte. En lo personal, y tambien gente que conosco, nos relaccionamos mejor con la gente del norte de Mexico. Se siente uno mejor, no es por hablar mal de los del centro o sur, pero asi son las cosas. Zacatecas y su Gobierno deberian de tener lazos mas fuertes de amistad con las entidades federativas de la region norte, en lugar de estar a medio chile con los del bajio/ocidente o del centro, asi como lo estaba haciendo El Gobernador Miguel Alonso Reyes. Seria mejor oara Zacatecas a largo plazo. El mapa geo-politico y por geografia/topografia, Zacatecas forma parte de la region centro-norte o norte de Mexico. Asi es y ya no se confundan.

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