NATALIA PESCADOR | NTR MEDIOS DE COMUNICACIÓN
NATALIA PESCADOR | NTR MEDIOS DE COMUNICACIÓN

México es el segundo país con más tradición y aficionados taurinos, después de España. Las ganaderías mexicanas mantienen 84 mil hectáreas de pastoreo, en medio de una realidad de carencias para el campo mexicano, preservando, además del toro, otras especies que se dan en sus campos, como águilas, roedores y garzas. Los ranchos ganaderos de toros de lidia son un importante motor en la economía de las regiones a las que pertenecen, pues consumen productos que se originan en sus comunidades y ¡sus propias haciendas, generando empleos.

278 ganaderías mexicanas generan cuatro mil empleos directos y cerca de 10 mil indirectos en actividades que se desarrollan en campos y en las 60 plazas taurinas del país. Son 14 mil familias las que viven del toro: 56 empresas taurinas, generando unas 425 mil fuentes de empleo.

Cada año se celebran en México 1,100 festejos taurinos, en los que se invierten 1,200 millones de pesos en la compra de toros y 2, 400 en industrias paralelas, como transporte del ganado, producción y venta de objetos a partir de la res brava; además de exportación de ganado en pie e inseminación artificial que se hace fundamentalmente a Sudamérica.

Siendo una industria rentable, la fiesta de los toros atraviesa uno de los momentos de mayor riesgo con el surgimiento de los grupos animalistas defensores de la vida, quienes buscan abolir una milenaria tradición en la que convergen el arte y la cultura. Zacatecas, Aguascalientes, Tlaxcala, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Michoacán y Nayarit son estados en los que la fiesta de los toros se blinda a través del nombramiento de Patrimonio Cultural e Inmaterial, el resto mantiene una lucha férrea entre los antitaurinos y los taurinos.

La Península de Yucatán ha sido duramente golpeada en los últimos años: Campeche, Quintana Roo y Yucatán alertan los focos gracias a la llamada Ley de Bienestar Animal, que en días pasados se votó el congreso de Quintana Roo y que de golpe prohibió la realización de diversos oficios en los que intervengan animales, tal es el caso de la tauromaquia, la gallicultura, los coches tirados por caballos, etc. Aun cuando al año se celebran más de 2 mil 500 festejos taurinos.

Concretamente en Quintana Roo, entidad afectada directamente con dicha medida, se llevan a cabo 257 festejos al año con una asistencia total de 392,500 personas, que generan una fuerte derrama económica, lo que representa el ingreso de miles de personas en los diversos lugares de la entidad y el pago de impuestos a la administración pública. Lo anterior se desprende de la estadística elaborada por el capítulo sureste de Tauromaquia Mexicana (organismo que tiene presencia en todo el país, con representación en 13 estados).

Se trata de 52 localidades que celebran fiestas taurinas de diversa índole, pero que en su mayoría se asemejan muy poco a las corridas que conocemos en la capital, centro y norte del país, toda vez que son una manifestación única de los estados del Sureste. Cabe aclarar que en varios sitios se realiza la lidia tradicional, pero en muchos otros se gestaron variantes al paso de los siglos.

La fiesta de toros en la Península de Yucatán proviene de los primeros años de la época colonial. Entre los más antiguos destaca una carta fechada el 15 de marzo de 1563, remitida al Rey Felipe II de España por Diego de Quijada, Alcalde Mayor de Mérida de la gobernación de Yucatán, en la que –entre otros asuntos de gobierno– el obispo de esa diócesis, refiere la celebración de festejos taurinos.

Centrados de nueva cuenta en Quintana Roo, existen antecedentes históricos de fiestas patronales con corridas de toros en Bacalar, en los siglos XVIII y XIX. En la isla de Cozumel, la fiesta más importante se da en El Cedral, que cuenta con una tradición de casi 170 años ininterrumpidos de celebrar la fiesta en honor de la Santa Cruz de Sabán.

A finales del siglo XIX, Don Rafael Peón Losa funda en la península la ganadería Sinkeuel, en la Hacienda San Simón, de Maxcanú (Yucatán), con la importación desde España de vacas y sementales de Murube. En distintas épocas surgieron otras ganaderías en la labor de multiplicar los toros de casta en la región. Tal es el caso de Palomeque, San Salvador, Loret de Mola, Quiriceo, Guayabé y La Ceiba, todas ellas ganaderías de toros de lidia adscritas a la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL).

Ante todos los antecedentes histórico, y económicos, el gran reto de la industria del toro es arropar políticamente y revertir la idea antitaurina generalizada. Asimismo, resulta fundamental que los aficionados vayan a las plazas, sí, pero urge que quienes no lo son la empiecen a conocer, en tanto la tauromaquia siga latiendo.

Foto: Manolo Briones


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