STAFF | NTRZACATECAS.COM
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Desde hace mucho tiempo hay un debate que he visto, pero en el que no he participado activamente: prohibir o no las corridas de toros. Lo que existe respecto de la vida en el ruedo. Torero versus toro bravo.

Argumentos a favor y en contra hay de sobra. Por el lado de los anti taurinos se dice que defender las corridas de toros es defender lo indefendible, es oponerse a la vida al festejar la muerte violenta de un animal; por otro lado, se habla de la inequidad en la justa entre el hombre y el animal, entre torero y toro, debido al supuesto uso de alguna sustancia previa a la salida del toro al ruedo, o bien, rebajándole los cuernos, amén de las heridas que durante el desarrollo de la lidia lo van sangrando. Y bueno, hay muchos más debates en torno de lo artístico de la lidia de un toro y su muerte, del “sentido humano” del hombre al criar animales para un fin que no es estético, ni poético ni valiente en un ruedo, y tantos más.

Por el lado opuesto, los aficionados a la tauromaquia la ven como una tradición artística que no puede perderse, que tiene grandes significados sociológicos importantes (en términos artísticos y culturales); se habla del destino que tiene el toro de lidia, similar a cualquier res en relación con su posición en la cadena de subsistencia alimentaria, y del trato que recibe en su etapa previa a la salida al ruedo, entre otros argumentos.

Independientemente de la posición que cualquier persona pueda tener respecto a la fiesta brava, y de lo que pueda pensar y sentir al ver a un torero frente a un toro de más de quinientos kilos y todas aquellas suertes, el espacio para la discusión sobre la permisión o no de ello en determinados lugares, su aportación al mantenimiento de tradiciones, a la creación y desarrollo de cultura, al elemento de sensibilidad humana sobre la disyuntiva de la vida y la muerte –de toros y toreros– y demás puede garantizarse para buscar un equilibrio sensato.

Recuerdo que hace no muchos años vi una entrevista que Adela Micha le hizo al reconocido torero español Enrique Ponce. El llamado “diestro español del toreo” ofrece una serie de apreciaciones sobre su profesión que se traducen en frases dignas de análisis para quienes están a favor y en contra de la tauromaquia. En el siguiente enlace usted podrá revisar la entre vista completa y formarse su criterio: https://www.youtube.com/watch?v=uTYDCt-BSVw

Mientras tanto, permítame ofrecerle algunas expresiones que llaman la atención, viniendo de quien durante toda su vida se ha dedicado al toreo y hace de esa forma de vida un espacio de expresión social de diferentes matices.

A pregunta expresa de qué se requiere –para ser torero–, de parte de Adela Micha, y hacerlo bien –torear–, Ponce responde que ser torero es una forma de ser, de sentir y de vivir. Dice que pararse delante del toro pueden hacerlo varios, para bien o para mal, pero no cualquiera puede ponerse frente a un toro y torear bien, torear con el alma, torear con el sentimiento que sale de dentro y transmitir. Y para eso tiene que nacer torero, ser torero y estar tocado por la varita mágica de Dios. ¿Interesante, no? Más adelante, Enrique Ponce dice que hay que partir de la base de que el torero nace toreo, y estar dotado por algo que te da Dios, pero es algo que hay que trabajar con disciplina, constancia, afán de superación, afición, humildad para aprender día a día y, por supuesto, pasión.

Después, Micha le pregunta: ¿qué sientes por el toro? A lo que Ponce responde: “un profundo respeto; para mí, el toro es posiblemente uno de los animales más bellos del mundo, sin duda. Y siento un profundo respeto y admiración hacia este animal. El toro bravo es un animal único, es una especie única. La gente a veces quiere comparar, o confunde el toro bravo con cualquier otro animal vacuno […] no es un animal doméstico. Es un animal que existe gracias a las corridas de toros…”

EL POLÍTICO Y EL CIENTÍFICO

La vida en el ruedo

Alfonso Carlos Del Real López / Politólogo


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