FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

Y AQUÍ SEGUIMOS

En este mes de septiembre (ya por concluir) se cumplen tres años de que inicié mis colaboraciones en este espacio. ¡Pero qué rápido pasa el tiempo! Parece que fue ayer, cuando el Director de El Diario NTR, mi estimado amigo Enrique Laviada, me convocó a charlar sobre temas de México y el mundo, desayuno de por medio of course, y aprovechó para invitarme a colaborar con una columna en el espacio de Opinión.

Seamos sinceros: no tenía la mínima idea de qué onda en materia periodística, pues mi única experiencia la había tenido en la revista El Vuelo del Búho, de la entonces Facultad de Derecho de la UAZ, escribiendo crítica de cine y uno que otro poema. Así que su invitación me sorprendió gratamente y le respondí que “simón” (después de rechazar al New York Times). Nuevos retos y nuevas experiencias, me parecieron un licuado perfecto. Así, me puse a reflexionar durante algunos días: “¿cómo llamarle a mi columna?”. Reto difícil, lo confieso. Pero después de un rato de cavilar me decidí por llamarle “Relatos de la Historia Patria”. (Los otros títulos: “Confesiones de Don Pipe”, “La Bocina Popular” o “El Escapulario de Lenin”, los eché a la basura).

Desde entonces a la fecha han pasado muchas columnas con diversos personajes a los que he aprendido a estimar: La Bruja Mafufa, el Emperador Borax, los miembros de la nave venusina que nos quieren conquistar, los vaqueros de las historias del oeste y mis amados Rey, Duque de Tarabilla, Guardias y demás nobleza del reino del nunca jamás. La neta me he divertido narrando los sucesos de mi Zacatecas querido, en voz de diversos personajes surgidos de aquí y de allá.

Lo más seguro es que a mucha banda le pase por alto cada una de mis columnas. Otros, probablemente, me lean por mera curiosidad y solo unos cuántos se emocionen de leerme. Así es el negocio del abarrote. Pero créanme, en un ejercicio legítimo de autocrítica, que no pretende más que contar lo que veo y siento, con una pequeña dosis de sarcasmo e ironía muy necesarias hoy día.

En buena onda, me divierto cada vez que escribo las andanzas del rey y del méndigo Duque de Tarabilla (cualquier semejanza con personas de la vida real es pura desgraciada y méndiga coincidencia); me quita el stress pensar en diálogos imaginarios de las comadres que chismean a gusto sobre los asuntos de la ciudad; me aliviana pensar en los legisladores que se burlan de los ciudadanos de vez en diario. Escribir en las páginas de NTR me ha permitido descansar de tantos años sometido a presiones electorales, a sesiones de los órganos electorales y a pinches resoluciones de los tribilines electorales. Eso es algo de lo que siempre estaré agradecido con el Director Laviada.

Llegar a NTR me permitió conocer a personas a las que agradezco mucho su generosidad y amistad: Alberto Chiu, Miriam, Saúl, Cuquis, Karen, Lorena, Franzely, Conchita, Toño, Claudio y un enorme etcétera. A todos ellos gracias por permitirme estar en las página de El Diario los lunes, miércoles y viernes. Gracias al gobierno del estado y a la legislatura por tantas horas de humor involuntario que me han regalado para llenar mis historias. La neta ustedes son los “héroes”.

Gracias camarada Enrique Laviada, por permitirme colaborar estos tres años y ojalá (si AMLO no me da una Delegación Federal) me permita otros tres años (ya parezco presidente municipal) seguir llegando a ustedes con mis humildes relatos. Pero principalmente gracias a los lectores de NTR que me distinguen con sus comentarios y saludos cuando nos encontramos por esas calles de esta hermosa ciudad. Sin ustedes, la neta, los “Relatos de la Historia Patria” simplemente no serían lo mismo.

¡TRES AÑOS EN NTR Y (ES AMENAZA) VAMOS POR MÁS. GRACIAS!


Nuestros lectores comentan

  1. Muy buen día. Soy asiduo lector de su columna, la cual resulta un paliativo ante la realidad que vivimos día a día. Espero y deseo no sean solo 3 años, si no, muchos más en los que tenga (al menos yo), la fortuna de disfrutar sus espléndidas crónicas de esos «mundos imaginarios» y a la vez, tan reales.