Enrique Laviada
Enrique Laviada

A decir verdad, me causó un poco de lástima que el PRI, por órdenes de su presidente en funciones, un tal Gustavo Uribe, emitiera un boletín de prensa con la amenaza, aun no confirmada, de que demandaría a David Monreal ante las autoridades electorales por supuestos actos anticipados de campaña, dejando ver, antes de tiempo, la debilidad que les aqueja.

Según su propio texto, no hay nada más alejado de sus intenciones que “descalificar a los que ahora trabajan en ese proyecto político”, sin duda haciendo uso del derecho constitucional que les asiste (faltó decir), sin embargo, líneas abajo clama por que los demás partidos se sumen a la querella por la anticipación monrealista que, dicen, ya han denunciado “y nadie puede parar” (juro que eso dice el comunicado), como dramático final de su primer párrafo.

Es un poco lastimosa la postura priísta, insisto, en especial cuando su gobernador hace toda clase de suertes y malabares para quedar bien con el presidente López Obrador y asegura que está de acuerdo con la transformación del país que ha puesto en marcha y elogia a su representante en el estado, Verónica Díaz, y jura y perjura que todo lo hace por el bien de Zacatecas.

Mientras, por debajo de la mesa, Tello alienta a su partido para que ensucie el proceso de sucesión con denuncias en contra de Morena, debido a que su influencia se extiende peligrosamente y cada vez con mayor fuerza y alcance en la entidad, sin que nadie los pueda parar (en sus palabras) y eso los exaspera.

Sobre todo, cuando se publica una nueva encuesta, como la que recientemente rueda sin freno en las redes sociales, en la que David Monreal aparece con una ventaja arrolladora y Morena se afianza como la primera fuerza política en la entidad, números que lejos del arranque ya lo colocan como favorito en la carrera sucesoria.

Por cierto, es esa tendencia a pintar de guinda el mapa electoral, la misma que se observa, según todas las encuestas conocidas, en los catorce estados del país donde habrá elecciones para gobernador, justo a la mitad del actual sexenio.

Creo que, ante semejantes evidencias, mal hacen los líderes del PRI y el oficialismo (bastante desvencijado) en acudir a la barandilla para realizar un vano intento por suplir sus carencias, en ruinas y sin gallo, haciendo por no morir de inanición, supongo que en un vano afán.

La distancia entre David Monreal y todos los demás contrincantes son el motivo para que los aludidos, según ha trascendido en círculos políticos, se la piensen más de dos veces antes de aceptar el compromiso de perder, a cambio de nada, pero sin lugar a dudas con el apoyo total del gobernador (es ironía malvada), y para tales efectos, al estilo de un gobierno que no da pie con bola y en el que se vive con bastante intensidad el inicio del fin, eso también prematuramente.

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Acertijo

Ya no hay contratos, y si los hubiera, lo mismo da.

 


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