Alberto Chiu
Alberto Chiu

Tengo una pregunta sencilla para las señoras y los señores diputadas y diputados (sí, estoy exagerando, lo sé) que ayer –me parece– hicieron el ridículo durante la “comparecencia” de Rafael Sánchez Preza ante esa soberanía popular que ellos encarnan: ¿para qué ch&…*$ llaman a comparecer a un funcionario que lo único que hizo fue torearlos y dejarles tarea –como parvulitos– para que le manden por escrito sus escuálidas preguntas, y así contestarlas cuando él lo considere pertinente? Perdón. Me exalté.

Al titular de la Junta de Protección y Conservación de Monumentos y Zonas Típicas del Estado de Zacatecas (la Junta de Monumentos, le dicen) lo mandaron llamar para que se presentara ante los diputados de la Comisión de Régimen Interno y Concertación Política, “como parte de un acercamiento” con quienes no estarán en la Glosa del 3er Informe del gobernador Tello. Quizás por eso les importa un comino. Vamos, como si fuera un “partido amistoso”.

El curioso “acercamiento”, quisiera suponer, era un símil o sustitución de la glosa formal de una dependencia que, tal como lo expusieron los diputados, tiene muchos y variados señalamientos de otorgar “preferencias” en sus trámites, de regular las intervenciones en edificios y zonas típicas con excesiva discreción del director, de tomar decisiones unilaterales y, por si fuera poco, de haber despedido injustificadamente a un montón de personas. Entre otros, claro.

Según los testimonios periodísticos, Sánchez Preza los oyó con atención, diligentemente anotó en su libreta los cuestionamientos… y les dijo que ahí lueguito les mandaba las respuestas, porque había “procesos” y no podía ventilar esa información “así como así”. ¿Y luego? Pues se quedaron tan campantes los diputados, que al final de la “comparecencia” incluso se formaron y posaron para la foto del recuerdo con el funcionario, todos muy sonrientes excepto éste, quien mantuvo en todo momento un gesto adusto, casi casi como de aburrimiento.

Así no se puede.

Si efectivamente existen procesos legales que impiden el hacer públicos datos como los nombres de los involucrados en ellos, quizás las preguntas debieron formularse de otra manera. Y los diputados lo deberían de saber.

Si efectivamente hay casos de evidente abuso de la autoridad del funcionario, quizás habría que esgrimirlos con las denuncias correspondientes. Y los diputados lo deberían de saber.

Si efectivamente la normatividad que rige la intervención en edificios, monumentos y zonas consideradas dentro del patrimonio tutelado por el Estado a través de la Junta, ¡pues está en las manos de los diputados legislar sobre ello, y por supuesto que lo deberían de saber, y no solamente reclamarlo!

Por lo visto, las próximas comparecencias durante la glosa formal del Informe pintan para que se desarrollen más o menos de la misma forma. Sin sustentos, sin preparación, y dejándose evadir por quien tengan enfrente. Yo nada más estoy esperando a ver si de veras le mandan sus preguntas por escrito, y si de veras les contesta y lo hacen público. Digo, nomás para que no queden más en ridículo.


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