Enrique Laviada
Enrique Laviada

Hace tiempo que no teníamos buenas noticias para la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Hubo quienes se atrevieron a decir que la crisis, de ser recurrente, pasaría a una condición terminal, para desgracia de nuestra entidad; eso significaba un riesgo real para su existencia misma, pero fatalmente asumida.

Por fortuna no es así. Aunque ha sido duro y escabroso el camino de la rectificación, por fin parece que surgen las soluciones de fondo a los problemas que merecen justamente ese trato y no otro, simplemente coyuntural o paliativo. Al inicio del proceso ha estado la voluntad de reconocer el dispendio. Durante años, la universidad ha sido convertida en un botín económico y político, con el dañino ingrediente de la corrupción y los tejemanejes. Había que asumirlo, y no fue tarea fácil.

Me parece justo reconocer en el actual rector, Antonio Guzmán, la visión necesaria para remediarlo. Prácticamente todo su periodo se ha dedicado a la eliminación del gasto excesivo, la puesta en orden de los procedimientos administrativos, la contención de los pasivos y la necesaria transparencia en las cuentas. De otro modo hubiese sido imposible llegar al punto promisorio en el que ahora se encuentra la institución. Eso no es lucidor, se sabe. A veces, al contrario, pareciera una labor subterránea. Pero indispensable.

Conozco versiones, ahora, que comparten el entusiasmo que se deja ver en el rostro complacido del rector, evidente en las fotos del día de ayer, luego de su reunión con el subsecretario de Educación Superior, Luciano Concheiro, al hacer público el compromiso del gobierno federal de tender la mano a las universidades en condición de crisis. Buenas noticias. Pero entre líneas se puede leer que esa determinación gubernamental es correspondida con los correctivos de carácter estratégico. Los recursos disponibles, se dice, estarán dedicados a salvar el cierre del ejercicio de este año, pero el monto más importante se sujetará a la disciplina administrativa que ha sido pactada y otros formarán parte de una bolsa concursable, esto es, sólo accesible a las universidades que entreguen y acrediten proyectos viables. No como cuotas políticas indeterminadas. Y menos como favores partidistas. Sólo valdrán los criterios académicos, nos explican. Una mejor noticia, creo.

En la información fechada el mismo día, el rector completa el panorama, en un sentido positivo, a la salida de su reunión con el líder del Senado, Ricardo Monreal, con quien compartió pormenores acerca de los avances logrados y los compromisos obtenidos en apoyo a la UAZ, en un ambiente de concordia y franca colaboración. Hay que darle el debido valor y la importancia que tiene el zacatecano, ex gobernador, quien buscará honrar el compromiso con su propia alma mater, con bases nuevas. Otra buena noticia.

Ayer fue un buen día para la Universidad, uno de esos que corresponden a su condición de máxima casa de estudios, por merecimiento de los maestros, empleados, trabajadores y estudiantes que sí cumplen con su deber. Lejos de la grilla barata, los privilegios absurdos y las estafas que tanto daño le hicieron por un largo tiempo, que, por fortuna, parece terminar. Buenas noticias.

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Acertijo

Es una institución, no una secta.


Nuestros lectores comentan

  1. Quisiera compartir su optimismo, en especial por las personas que trabajan ahí, pero mientras la administración de la UAZ está supuestamente ocupada en los problemas económicos, varios vivales pasan semanas completas sin aparecer en su escuela y algunos directores arman sus propias mafias abriendo programas sin estudios de pertinencia y favoreciendo a sus fieles testaferros.

  2. Armamdo Frayre Meléndez

    Es un Orgullo provenir de una Universidad tan prestigiada. Con honor a quien honor merece. Rescatemos nuestro patrimonio como universitarios que somos. Eticos y profecionistas…! Es lo que nos diferenca. ORGULLOSAMENTE UAZ…!