Alberto Chiu
Alberto Chiu

Como ayer comentaba en estas mismas líneas, se realiza en Zacatecas un Congreso Internacional de Prevención Social de la Violencia y Cultura de la Paz, con la participación de la ONU. Y en el marco de esta importantísima reunión, las palabras de Enrique Betancourt Gaona fueron lapidarias… y dejaron en evidencia la inutilidad de las políticas públicas implementadas en Zacatecas.

Quisiera pensar que, acaso, no fuera ésta la razón por la que ni se apareció el gobernador Alejandro Tello al evento. No, más bien, quiero pensar que aquí ni idea tenían de lo que el ex titular del Centro Nacional de Prevención del Delito y Participación Ciudadana diría, y de cómo con una sola frase echaría abajo los montones de mensajes pagados por el gobierno para presumir políticas que no van hacia ningún lado.

Tal como lo dijo ayer Betancourt Gaona, “imponer mano dura y utilizar la prevención social de la violencia” no dan buenos resultados, no se reduce la violencia, no se acaba con el crimen, ni tiene efecto mayor en la sociedad. Y se pregunta uno cómo es que se gastan entonces, hasta ahora, millones de pesos en “programas de prevención de la violencia”, sólo para contestarse uno mismo que, finalmente, es dinero tirado a la basura.

Lo que también destacó el especialista –que mucho sabe del tema, por cierto– es que lo urgente es mejorar y mantener las condiciones de desarrollo. Y lo mismo lo hemos dicho aquí varias veces. Generación de empleo, impulso a los emprendedores locales, promoción y reforzamiento de la economía doméstica, fortalecimiento de nuestros comerciantes, nuestros artesanos, nuestros prestadores de servicios, nuestros tenderos, ofertantes de servicios, y un largo etcétera.

No son pocas las ocasiones en que desde las cámaras empresariales locales se ha señalado, una y otra vez, la inequidad en las políticas de apoyo a los negocios, se reclama que a los “fuereños” se les den más facilidades y se les otorguen más estímulos que a los de casa, se inconforman por las cargas impositivas que hacen más mella en los de aquí, y por los aparentes “acuerdos” que benefician más a quienes sólo nos vienen a vender, muchas veces, espejitos.

Mientras se gastan millones de pesos en esos “programas de prevención” (que si acaso darán frutos todavía por verse en unos 10 años), poca atención se pone a desarrollar más y mejores fuentes de empleo, o a diseñar estrategias contundentes de capacitación y de inserción laboral para muchos más zacatecanos, de modo que –por ejemplo– éstas pudieran incidir directamente en el déficit de nuestros connacionales que huyen de la entidad porque aquí, de plano, no hay ni qué hacer.

Sí, la situación de violencia y la acción de los criminales son insostenibles; pero si se le corta el flujo de “recurso humano” a las bandas delincuenciales, mediante el crecimiento de la base laboral, e incluso estudiantil y en capacitación, seguramente se estarán dando pasos hacia delante no sólo en cuanto a la disminución de la violencia, sino en el desarrollo humano y la generación de riqueza y bienestar.


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