RAFAEL CALZADA VÁZQUEZ
RAFAEL CALZADA VÁZQUEZ

LA JUSTICIA QUE NO LLEGA

Hace nueve meses, un grupo de cantantes profesionales, despedidos injustamente del coro de la banda del Estado, por un director tanto insensible como autoritario, y muy probablemente neurótico, entabló una demanda por la reinstalación en su trabajo y el pago de su salario, cuando menos al monto del pago señalado en el salario mínimo nacional.

Hoy todavía no se ha acordado siquiera sobre el ofrecimiento y desahogo de las pruebas, en un proceso que la ley señala que es oral, sujeto a prácticamente todos los principios jurídicos que se establecen para los juicios orales, como la concentración, adversarialidad y por supuesto oralidad.

El rezago es increíble. Miles de burócratas esperan una solución a las controversias laborales que por despidos injustificados en los municipios y en el gobierno del Estado, existen en el Tribunal de Conciliación y Arbitraje.

Las juntas de conciliación están todavía más saturadas y, por la reforma constitucional, deberá cuando menos multiplicar por diez los órganos jurisdiccionales para más o menos en diez años ir agotando la terrible acumulación de conflictos existentes.

El himno al agrarista contiene unas estrofas muy citadas por algunos abogados cuando se saludan: “Laborando por la paz de la nación”. Eso es lo que hacemos los abogados postulantes día tras día para procurar justicia a quienes no pueden obtenerla por su propia gestión y evitando la autocomposición como mecanismo de violencia para resolver las controversias en las que se ven envueltos.

Los abogados sabemos que las decenas de miles de juicios que existen en Zacatecas, si no tuvieran un lugar donde fueran atendidos, se habría “desgranado la mazorca” de muertes a grado tal que no existiría mecanismo de pacificación alguno que pudiera parar la crisis.

La labor de los abogados, sin embargo, se ve obstaculizada por el propio estado, que lamentablemente a través de Agentes del Ministerio público, jueces y funcionarios diversos “recomiendan” a los justiciables, especialmente en materia penal, que mejor escojan a los defensores de oficio, porque “ellos sí” están preparados y actualizados en el “nuevo” sistema penal.  Una descalificación a priori de los abogados particulares.

Sería bueno que los jueces penales que hacen esto supieran la opinión que los justiciables y sus abogados tienen de su desempeño. Sería bueno que se enterara todo el pueblo que muchos de los jueces son unos verdaderos autócratas en el proceso. He tenido la personal experiencia, en donde no pude tener mi tableta o mi Smartphone, en los cuales tengo descargado códigos de procedimientos penales y notas relativas al asunto que me ocupaba. Porque está prohibido. Prohibido por el juez, porque NO EXISTE NORMA JURÍDICA ALGUNA, que impida consultar los códigos en los gadgets o aparatos electrónicos a que el abogado tenga alcance.

No tiene razón de ser tal aberración.  Igualmente no puedes pararte. No puedes usar la palabra si no te la conceden y hay casos en que señalas alguna irregularidad en el proceso y te pueden callar por interrumpir sin permiso. Las objeciones pierden su oportunidad.

El proceso oral, NO ESTÁ DANDO LOS RESULTADOS DESEADOS.

Hay un gran consenso social en que la fiscalía requiere de mayor capacitación de sus agentes para que no sea el juez el que les tenga que enmendar la plana y hacer inducción del proceso de acusación y desahogo de probanzas para no dejar a personas que a su juicio notoriamente cometieron delitos que de otro modo quedarían en la impunidad.

La justicia ahora es tardía, pero además no ha mejorado ni en su eficacia, ni en su eficiencia, ni en su credibilidad porque sigue siendo la cifra negra mayor que la que se denuncia.

Los justiciables, esperan con paciencia.


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