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La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, de Miguel León Portilla, se presentó el año de 1956 como su tesis doctoral en filosofía, dirigida por el doctor  Ángel Ma. Garibay K. de la Universidad Nacional Autónoma de Zacatecas. Ahí el autor defendió que existió una filosofía náhuatl prehispánica, que si bien no fue un sistema filosófico del tipo hecho por Aristóteles, Tomás de Aquino o Hegel, sí es filosofía de un modo análogo al de Heráclito, Agustín, Pascal, Kirkegaard, Unamuno, Ortega o Bergson.

Esta tesis demostró que existen fuentes confiables para estudiar la filosofía náhuatl, que ha habido estudios académicos anteriores, que existieron los filósofos nahuas llamados tlamatinimé, que tenían estos filósofos una filosofía del universo, una filosofía metafísica, una filosofía de los dioses, una antropología filosófica, una ética filosófica y que esta filosofía se desarrolló en varias etapas durante varios siglos, como un saber duradero.

Además presentó reunidos en un apéndice en náhuatl más de 100 textos traducidos al español a lo largo del libro y un vocabulario filosófico náhuatl de más de 80 conceptos propios de la filosofía náhuatl.

Veamos algunos aquí y ahora algunos conceptos ahí desarrollados por León Portilla.

Los tlamatini fueron los sabios o filósofos, pues la palabra significa literalmente “el que sabe cosas”. Su plural hace la palabra tlamatinime: los sabios. Y de ella se siguieron otras palabras como tla-teu-matini: “el sabio de las cosas de Dios”. En cambio el tlatolmatini, sería «el sabio en la palabra”.

La filosofía es “el saber”: (in) Tlilli in TlapalliLiteral “el color negro y el rojo”, pues la yuxtaposición de estos colores, negro y rojo, obscuridad y luz, evoca la idea del saber que sobrepasa la comprensión ordinaria. Y es el tlamatini quien posee esta sabiduría: “de él son el color negro y el rojo” ( tlile, tlapale ).  Él mismo es “tinta negra y roja, escritura y sabiduría”.

En la filosofía prehispánica tiene un papel relevante la lengua náhuatl “que es una lengua como el griego y el alemán”, que forman largos compuestos con base de la yuxtaposición de varios radicales, de prefijos, sufijos e infijos, para expresar así una compleja relación conceptual con una sola palabra.

“El sabio es como lumbre o hacha grande, espejo luciente y pulido de ambas partes, buen dechado de los otros, entendido y leído; también es como camino y guía para los demás” (Fray Bernardino de Sahagún citado por León Portilla en la obra citada p. 64), pero en realidad no es el fraile el que habla aquí, sino sus informantes indígenas que esto mismo informaron:

  1. El sabio: una luz, una tea, una gruesa tea que no ahuma.
  2. Un espejo horadado, un espejo agujereado por ambos lados.
  3. Suya es la tinta negra y roja, de él son los códices, de él son los códices.
  4. Él mismo es escritura y sabiduría.
  5. Es camino, guía veraz para otros.
  6. Conduce a las personas y a las cosas, es guía en los negocios humanos.
  7. El sabio verdadero es cuidadoso (como un médico) y guarda la tradición.
  8. Suya es la sabiduría trasmitida, él es quien la enseña, sigue la verdad.
  9. Maestro de la verdad, no deja de amonestar.
  10. Hace sabios los rostros ajenos, hace a los otros tomar una cara (una personalidad), los hace desarrollarla.
  11. Les abre los oídos, los ilumina.
  12. Es maestro de guías, les da su camino,
  13. de él uno depende.
  14. Pone un espejo delante de los oros, los hace cuerdos, cuidadosos; hace que en ellos aparezca una cara (una personalidad)
  15. Se fija en las cosas, regula su camino, dispone y ordena.
  16. Aplica su luz sobre el mundo.
  17. Conoce lo (que está) sobre nosotros (y), la región de los muertos.
  18. (Es hombre serio).
  19. Cualquiera es confortado por él, es corregido, es enseñado.
  20. Gracias a él la gente humaniza su querer y recibe una estricta enseñanza.
  21. Conforta el corazón, conforta a la gente, ayuda, remedia, a todos cura.

 

Códice Matritense de la Real Academia. La traducción es de Miguel León Portilla y Ángel Ma. Garibay K. Ver en páginas 65 (español) y 327 (náhuatl), de la obra antes citada.

La filosofía náhuatl de Miguel León Portilla.

 

Marcelo Sada Villarreal / Universidad Autónoma de Zacatecas


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