FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

CRÓNICAS RANCHERAS (18)

Ésta es una de tantas historias, tan comunes y tan cerca de nosotros, que parecen la pura neta. Pero la realidad es más méndiga. Chale.

Los compadres, Honorio y Brígido, ven el béisbol en una cantina, acompañados de unas cheves bien frías y su respectiva botana.

–Honorio: ¡Uyyyy qué malo es ese pitcher compadre!

–Brígido: Sereno, moreno, apenas es la primera entrada. Se le ve nervioso. Ahorita se aliviana.

–Honorio: Pues ya lleva dos bases por bolas, se me hace que aquí agarran su rachita mis Yankees.

–Brígido: ¿Tus Yankees? Cálmate Steinbrenner, no sabía que eras el dueño.

–Honorio: No lo digo porque sea el dueño, güey, sino porque es el equipo de mis amores. Recuerdo que en el año…

–Brígido: ¡Uta madre! Ahora te sientes “El Mago” Septién. Mejor pide las otras cheves que ya me dio sed. Y que traigan otros cacahuates.

La gente va llegando a la cantina a ver el partido. Honorio y Brígido están atentos al desarrollo del juego.

–Honorio: Ese méndigo primera base es más malo que el diputado de mi distrito. Esa rolita era un out facilito. Les gusta complicarse la vida, chingao. Por cierto compadre ¿Que te agarró mi comadre en pisa y corre con la chacha de la tortillería?

–Brígido: ¡Puras pinches mentiras! Yo soy muy respetuoso de la santidad del matrimonio. El chisme lo armó Doña Metichona, nomás porque le ayudé a levantarse a la muchacha. Se cayó y yo me acomedí a ayudarla. ¿Eso es pecado? Pues no, eso lo haría cualquiera.

–Honorio: Pues eso andan diciendo en la calle. Que la agarraste de “salva sea la parte” y que ella te cerró los ojitos y que hasta un trompazo te dio.

–Brígido: ¡Qué batazo! ¡Jonrón compadre! Ni modo, parece que te voy a ganar la apuesta. Te dije que este partido lo ganaba Minnesota.

–Honorio: Apenas es la segunda entrada. Todavía le falta mucho al partido. Pronto van a despertar los cañoneros de Nueva York.

Brígido: Pues no te hagas tantas ilusiones. Ése es tu problema, pinche compadre. Nomás te ilusionas y vales queso. Ya ves lo que te pasó con la Micaela. Nomás te ilusionó. Te bajó todo lo que pudo y te dejó con lo puro puesto. Hasta la bicicleta se llevó, ya se la vi al tipo con el que se casó.

–Honorio: No me toques ese vals pinche compadre. Lo menos que quiero hacer ahorita es acordarme de la méndiga Micaela. Cuando le fui a reclamar y traerme mis cosas, llegaron unas feministas que casi me queman vivo. Me acusaron de acoso y quién sabe cuántas cosas más. Lo bueno que los papás de la ingrata me defendieron y me dieron la razón. La bicicleta se la dejé por lástima, nomás me traje la cadena juar, juar, juar.

–Brígido: Pues te anotaste un buen hit compadre. ¡Digamos salud! ¡Órale otras dos carreras, ya vamos 4-0!

–Honorio: Aun falta compadre, no festejes antes de tiempo. Ya ves lo que te pasó con la chamba. Por andar presumiendo que ahora sí te la iban a dar de regidor, te fregaron y metieron al primo del hermano del diputado. Te quedaste chiflando en la loma. Juar, juar, juar.

–Brígido: Cálmala, pinche compadre, si te duele lo de la apuesta, pues ahí la dejamos y no me debes nada. Total, por doscientos méndigos pesos.

–Honorio: Aquí tengo para comprarte, pinche compadre, además yo pago la cuenta y pide lo que se te antoje. Aquí traigo para quererte.

–Brígido: Ya me hartaste, méndigo jetón. Ahora si te la voy a partir…

Se arma la trifulca. Vuelan sillas, vasos, agua de riñón y el pleito se generaliza. Los compadres salen corriendo y se encuentran en la calle opuesta.

–Honorio: Bueno, ésa fue una jugada maestra de hit and run, compadre. Vámonos a otra cantina a seguir pisteando de gorra. Total, todos chingan, nosotros por qué no. Juar, juar, juar.

¡Y EL CORREDOR SE ROBA LA SEGUNDA Y UNA LANA DE LA FERIA!


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