Oscar Novella
Oscar Novella

Democracia sí, violencia no

Si no desarrollas una cultura democrática constante y viva, capaz de implicar a los candidatos, ellos no van a hacer las cosas por las que los votaste. Apretar un botón y luego marcharse a casita no va a cambiar las cosas.

 Noam Chomsky

 

La democracia de un estado no se mide en cómo trate a sus seguidores,

 sino cómo trata a sus adversarios.

Daniel Arzola

Las asambleas que se realizaron el domingo pasado en Zacatecas fueron el primer gran reto interno al que se enfrentó Morena. Es la primera elección interna que se realiza como partido en el poder, está situación específica tiene una serie de matices y complicaciones que presentan un nuevo desafío: la preservación y garantía de los derechos democráticos de los militantes.

La convocatoria en todas las asambleas zacatecanas rebasó la expectativa. Miles de militantes de Morena se reunieron para emprender el proceso de renovación de la dirigencia del partido. Con una serie de incidentes menores, y las dificultades propias de una asistencia tan grande, parecía que la jornada transcurriría sin el mayor contratiempo, hasta que, pasadas las 14:00 hrs., un grupo de porros y alborotadores irrumpieron en el recinto de la asamblea de la capital del estado.

A punta de gritos, empujones, golpes y hasta destrucción de propiedad privada (misma que fue ampliamente documentada con fotografías y vídeos de los reventadores), estos agitadores, mismos que violentaron también la asamblea de Guadalupe, intentaron reventar e interrumpir el proceso.

Una vez que irrumpieron en el recinto, intentaron provocar a los asistentes, al ver que la respuesta de los militantes fue pacífica y no se cayó en las provocaciones, desataron el caos, sin impórtales la presencia de niños, adultos mayores y personas con discapacidad.   Trataron de robar y destruir las urnas con los votos emitidos hasta ese momento. Por suerte, la colaboración y esfuerzo conjunto de los militantes, impidió que estos vándalos tuvieran éxito en el delito electoral que estaban realizando.

Los verdaderos militantes de Morena son aquellos que respetan los estatutos, son aquellos que entienden que la democracia es el concepto indisoluble que debe regir nuestro actuar como partido. Es por ello, que lo militantes, a través de una resistencia pacífica, más no sumisa, se enfrentaron a esos matones que no están dispuestos a entablar el más mínimo dialogo civilizado.

Steve Maraboli decía: “La capacidad de expresar opiniones contrarias apasionadamente es el mayor signo de una democracia sana”. Estoy completamente de acuerdo con esta afirmación, el debate, el dialogo y la discusión son las herramientas fundamentales para el correcto desarrollo de una entidad política. Es natural que las diferencias ideológicas y prácticas  insuflen emoción a al intercambio de argumentos, pero esto nunca justifica el uso de la violencia. La violencia es la máxima declaración de la falta de argumentos. El uso de este despreciable medio sólo denuncia las intenciones de arrebatar por la fuerza lo que no se pudo obtener con ideas y propuestas.

Como he mencionado en anteriores entradas, el autoritarismo y las prácticas antidemocráticas son la ponzoña que ha envenenado por generaciones a los distintos partidos políticos del país. Regeneración Nacional es un movimiento gigantesco que agrupa un ingente cantidad de personas, y es por ello que tenemos la obligación de cribar a todos aquellos que no tengan una identidad demócrata y respetuosa de los estatutos. No podemos esperar resultados diferentes si no hacemos las cosas de forma diferente.  Es por ello, que los procesos, tanto internos como legales, contra aquellos que violenten las actividades democráticas del partido serán llevados a cabo con celeridad y eficiencia. La Comisión de Honor y Justicia, así como Comisión Nacional de Elecciones, llegarán hasta el fondo y darán las sanciones correspondientes a los que resulten responsables.

La historia es un testigo inalterable en el cual podemos observar las terribles consecuencias de permitir que la violencia suplante a la democracia. El enorme peligro de los gorilas y matones no son sólo las agresiones directas, sino que en el fondo de su discurso se oculta unas ansias irrestrictas de poder. Estos mercenarios no estás dispuestos a responder a la voluntad del colectivo, sólo escuchan sus propios y oscuros intereses. Por estas razones debemos estar atentos para reconocer y detener a cualquier dictadorzuelo que quiera filtrarse. Estamos irreductiblemente obligados a defender nuestra democracia interna, porque, como bien sabía Camus: “La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las fallas de los demócratas”.

Morena debe estar a la altura de la 4T, debemos proteger y salvaguardar los derechos políticos y democráticos para poder construir una transformación desde las bases. México eligió  a Morena porque no es como los otros, y por ello, que tenemos la responsabilidad histórica de desterrar de nuestras filas a cualquiera use la violencia para imponer su voluntad. Entre nuestros militantes no hay espacio para caciques, mercenarios ni tiranos.

 


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