FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

EL REY RESUELVE PROBLEMAS (4)

Había una vez un Rey medio torpe, pero en el fondo (muy en el fondo) sentía que era buena onda. Ésta es una de tantas historias.

SEGUNDO ACTO (El Duque de Tarabilla entra al quite)

ESCENA III

–Duque de Tarabilla: (Méndigo panzón, siempre la anda cajeteando, por eso no nos pelan los inversionistas. Mejor arreglo esto o ya valimos queso). ¡Majestad, urge su presencia en la sala de audiencias. La reina anda enchuchada!

–Rey: ¿Pues qué tiene la vieja? Perdón, quise decir, ¿qué le sucede a mi terroncito de azúcar?

–Duque de Tarabilla: Pues ya ve que está loca, sorry, jefito, quise decir que anda de malas por ese asunto de las feministas que quieren legalizar el aborto.

–Rey: ¡Siguen con sus tonterías esas mujeres enfermas! Pero ¿a quién se le ocurre que vamos a apoyar ese asesinato? ¡A la hoguera con ellas!

–Duque de Tarabilla: Pues vaya rápido, mientras arreglo lo de la cervecera.

El rey se encamina a la sala de audiencias, mientras el Duque regresa a la reunión con los empresarios y el sindicato.

–Duque de Tarabilla: Señores, es necesario que ya arreglemos esto de una vez por todas. La cervecera otorgará las prestaciones a los trabajadores y éstos acabarán con sus bloqueos. ¡Atentar contra el libre mercado es atentar contra Dios! Así que ya saben, bola de herejes.

La empresa y el sindicato dialogan y llegan al acuerdo final.

–Gerente de la Cervecera: Pues a solicitud aquí del Duque de Tarabilla, no tenemos ningún problema para resolver nuestros problemas, pero no todas las peticiones podemos aceptarlas. Deben de entender que necesitamos seguir invirtiendo. Así que aceptamos conceder el 70 por ciento de lo que piden.

–Líder del Sindicato: Nosotros los trabajadores aceptamos, siempre y cuando el reparto de utilidades sea justo.

Chocan las copas y sigue la pachanga. Se sirve más comida y bebida. Todos contentos.

–Duque de Tarabilla: Mi estimado Gerente, no se le olvide echarle un quinto al piano, digo, mi ayuda fue importante.

–Gerente de la Cervecera: ¿Y el rey?

–Duque de Tarabilla: No se preocupe por el panzón, tiene broncas más importantes que atender y otras que ya le ando armando para que se le quite lo bestia. Usted móchese y yo me encargo de todo. Nomás chitón.

–Gerente de la Cervecera: ¡Ay, Duque! Es usted más largo que la semana santa. Pero a mí me vale. Mientras ya no haya problemas con estos changos todo que siga rodando.

–Duque de Tarabilla: Exacto. Así debe de pensar un empresario moderno. Deje saludo al líder del sindicato.

–Líder del Sindicato: Gracias, mi estimado Duque, por su apoyo.

–Duque de Tarabilla: Cuál gracias, macuarro. No se te olvide depositarme lo convenido. Y cuando haya que hacerla de tos a esos méndigos burgueses, me avisas para pararles la empresa. La lucha del proletariado es justa.

Mientras el Duque de Tarabilla hace negocios, el rey se ocupa de los asuntos de las feministas.

–Rey: ¿Pero qué no ven que es un crimen abominable? ¿A quién en su sano juicio se le ocurre eso de matar a una inocente criaturita?

–Feminista: No sea payaso y sea serio. La ciencia nos da la razón cuando señala que, antes de las 12 semanas, el feto o cigoto no es persona porque tiene el mismo contenido genético que la placenta. Pero bueno, usted que es un ignaro no podrá entenderlo, porque según me han dicho, reprobó biología en la secundaria.

–Rey: ¿Pero qué dices, insensata hereje? ¡Guardias! Llevad a esta bruja a las mazmorras y que la quemen en leña verde.

Las feministas que se encuentran fuera de palacio comienzan a protestar de fea manera. Las piedras caen sobre palacio, mientas otras aguerridas mujeres se lanzan a puñetazo limpio sobre los guardias.

–Guardia 1: ¡Cálmese, señora, si yo no le hago nada!

–Muchacha 1: ¡Cuál señora, méndigo, yo soy tu madre! Y ahorita te chento por baboso. ¡Compañeras a tomar el palacio y quemarlo!

Se escuchan fuera de palacio los gritos de las feministas:

“¡Queremos el aborto. El rey es un eunuco!”. “¡Abortar, abortar y el rey a cocinar!”.

–Rey: ¡Pero ya oyeron a esas jijas! ¡Guardias, sobre esas alborotadoras a macanazo limpio!

–Reina: ¡Yo me confieso ante Dios…! Rápido señoras, a rezar fuerte para acallar esos gritos del demonio. Todas a rezar: “Santa María…”.

El pleito entre guardias y feministas sube de intensidad. Los guardias heridos entran al palacio, las mujeres son apoyadas por sus compañeras.

–Duque de Tarabilla: ¡Uta madre, no salimos de una cuando entramos a otra! Ese es el problema de tener un gobierno mocho. Ni modo, a tomar el toro por los cuernos. Señores, les dejo con mucha botana y vino. Yo me retiro a atender asuntos de estado, sí, de mi estado mental. Estar en este gobierno es estar loco, pero las ganancias son buenas. Vamos a ver cómo solucionamos esto. (Continuará).


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