SAÚL ORTEGA | NTRZACATECAS.COM
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El diagnóstico de cáncer de mama, o de cualquier otro tipo, se convierte en una sentencia de muerte no sólo para el paciente que padece la enfermedad, sino para todo su entorno familiar, es cuando comienza una batalla constante contra la angustia.

María Concepción Orenday Lozano, integrante de la Asociación de Mujeres Zacatecanas contra el Cáncer de Mama (Amuzac) “María”, explicó que, en el momento del diagnóstico, “la familia inicia un acompañamiento con el paciente y la incertidumbre de qué va a pasar con la persona amada”.

Explicó que, como sobreviviente de cáncer de tiroides y con una madre que padeció cáncer de mama, es mucha la diferencia entre padecer y tener a un familiar con la enfermedad.

“Cuando es uno quien padece la enfermedad sólo piensa en la muerte, pero cuando es un familiar se vive con la zozobra y la angustia de no poder ayudar más que con el acompañamiento”, mencionó Orenday Lozano.

El acompañar a un paciente con cáncer es ayudarle a vencer sus miedos al tratamiento y, en familia, superar la incertidumbre que va de la mano de la enfermedad.

Incluso es aceptar de facto el involucrarse con el paciente en su cuidado, “porque es una responsabilidad no otorgada por nadie, la asume uno como propia”, mencionó Rosario Ortega Mares, quien cuidó a su madre en el tiempo que padeció cáncer de mama.

Esto trae consigo que el cuidador del paciente pierda su vida por sentir el peso de esta responsabilidad adquirida y trae como consecuencia que el paciente tenga la sensación de coartar la vida de su cuidador, hasta convertirse en un círculo vicioso.

Ortega Mares recordó que dejó de hacer una vida normal durante la enfermedad de su madre. Sin embargo, ahora que está al cuidado de su padre, también enfermo de cáncer, “mi vida ha cambiado y ahora es por la alegría de vivir por cumplir con mi obligación y aquí estoy con mi padre”.

Adicionalmente como parte de conocer las dificultades que se tiene al cuidar a un paciente con cáncer, Ortega Mares también dedica parte de su tiempo a la difusión de la prevención y cuidados del cáncer de mama y todas sus variantes.

 

Más allá de la familia

El núcleo familiar es el primer círculo donde la angustia y la incertidumbre afecta, estos sentires llegan más allá hasta afectar a aquellos que dedican su tiempo a dar tratamientos de aceptación de la muerte a pacientes con cáncer.

Fabiola Salmón Cuevas, tanatóloga en el Hospital General de Fresnillo y quien brinda ayuda a niños con cáncer, reconoció que aun cuando es consciente de que la muerte es parte de la vida, “es muy duro llegar a la sala y descubrir que un paciente no está porque falleció”.

Explicó que esto le lleva a buscar atención psicológica y otro tipo de terapias alternativas, como la meditación, para aceptar que parte de su trabajo es aceptar la muerte de estos niños y ayudar a la familia a superar el hecho.

“Porque hay casos que son difíciles de superar, son cosas que me duelen, entonces es necesario tener un duelo para superarlo, debe tenerse, de otra forma no se supera”, explicó la tanatóloga.

 

Una salida

María Concepción Orenday Lozano y Fabiola Salmón Cuevas coincidieron que una de las mejores formas de ayudar a pacientes y familiares es buscar distractores para alejar la mente de la enfermedad.

Orenday Lozano, de la Amuzac “María” explicó que entre las actividades que dan a las mujeres con cáncer de mama es llevarlas de viaje con apoyos para el turismo social.

“Logramos un intercambio bilateral con organismos de Costa Rica para llevar a las pacientes y sus familias”.

Durante estos viajes, a decir de Orenday Lozano, “las pacientes participan en actividades deportivas y culturales, se les levanta el ánimo y con ello el sistema inmunológico, porque estar positivas les ayuda mucho”.

Agregó que “principalmente el baile les ayuda a olvidar las penas y las angustias, porque su mente se ocupa”.

Algo similar ocurre con los niños que reciben la visita de Salmón Cuevas, quien explicó que dentro de las terapias que utilizan actividades lúdicas “para que se pase el tiempo más fácil en el hospital, porque es un lugar muy hostil”.

Esto va de la mano con el apoyo psicológico que se brinda a los pacientes para aceptar la enfermedad y convivir con ella de la mejor manera sin importar cuál sea el resultado.

 

Nuevos riesgos

Josefina Alfonso Vázquez, enfermera en la clínica 4 del instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y superviviente de cáncer de mama, advirtió que existen nuevos riesgos que ponen en situación de vulnerabilidad a jóvenes menores de 25 años.

Explicó que el sedentarismo y la falta de amor propio llevan a las jóvenes a no auto explorarse ni tomar medidas para verificar que no tienen irregularidades en los pechos.

Agregó que otro factor es el alto consumo de comida chatarra y, en algunos casos, el uso de hormonas juega un papel importante en contraer la enfermedad.

Alfonso Vázquez consideró necesario que en este sector de la población especialmente es necesario fomentar un cambio de vida positivo, “para que hagan ejercicio, lleven una buena alimentación y disminuir los factores de riesgo”.


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