ALFONSO CARLOS DEL REAL LÓPEZ
ALFONSO CARLOS DEL REAL LÓPEZ

Primero, algo de contexto: según el sitio www.vix.com, “La primera vez en que supimos de la palabra meme, esta apareció en el libro EL GEN EGOÍSTA, publicado por el teórico evolutivo Richard Dawkins en 1976. Dawkins afirmaba en su libro que el meme representaba una nueva forma de gen surgido del cerebro y que, a diferencia del resto, podía propagarse gracias a una réplica por parte de otro sujeto quien, según su FEEDBACK, podía hacer que esta se mantuviese, muriera o mutase.”

A ver, analicemos. Un teórico evolutivo -Charles Darwin, pues- habla del concepto como algo que puede propagarse a causa de una réplica. O sea, entre más se comparta, obviamente, más se propaga, más se fortalece. Se mantiene, no muere, y muta. Pueden ser combinaciones complejas. La mutación con el mantenimiento, siguiendo la idea señalada en el párrafo.

Pero más adelante, el artículo del sitio señala que “Aquella idea que tuviera mayor impacto o fuese más verdadera, tendría más posibilidades de perdurar en el tiempo, tal y como demuestran ejemplos como el hecho de que Cristóbal Colón descubriera las Américas o Jesucristo fuera un hombre con barba, conceptos cuyo FEEDBACK positivo le permitió expandirse y alcanzar la condición de «viral» hasta perdurar en el tiempo, consolidando la percepción de la humanidad respecto a un determinado aspecto de la cultura popular.” Es decir, estamos ante la posibilidad de un fenómeno social cuyo origen es una forma comunicacional que da sentido a una imagen, a una idea o a un concepto. Le da sentido con relación a la explicación gráfica y se propaga agresivamente… y perdura.

Finalmente, el sitio maneja que “Para referirse a este concepto, Dawkins decidió llamarlo mimeme en un primer momento, basándose en la palabra griega que decía «aquello que es replicado». Sin embargo, el escritor decidió abreviarla poco después y acuñarla como meme, tal cual la conocemos hoy día. La palabra que mejor representaba la difusión cultural como pilar básico de la humanidad comenzó a expandirse en los círculos sociológicos hasta encontrar en, precisamente, las redes sociales, un nicho en el que propagarse, manteniendo parte de la esencia que Dawkins se empeñó en justificar a finales de los 70. “El meme que todos conocemos hoy día, más conocido como meme de Internet, es un pensamiento breve cuyo objetivo es transmitir una información concisa de forma rápida, ya sea mediante aplicaciones de mensajería, redes sociales o emails. El meme puede ser adoptado en forma de video, imagen, frase o, tras el auge de Twitter, como #hashtag, un modo de promover la esencia de una idea de la forma más rápida que hubiésemos podido imaginar.”

Entonces, vayamos ahora hacia la idea de un “pensamiento breve cuyo objetivo es transmitir una información concisa de forma rápida”. ¿Cómo logramos eso en México? Una y otra vez hemos leído, visto, escuchado o escrito diversas opiniones respecto del sentido del humor del mexicano, o su forma de ver la vida y el consecuente comportamiento. Todo tiene que ver con la identidad construida, desarrollada, aceptada o incluso negada, del mexicano con lo nacional y con lo no nacional, pero que “se mexicaniza” y que a través del humor exterioriza una serie de interpretaciones, estímulos y opiniones que ordinariamente estarían sujetos a cuestionamientos sociales.

Desde la esfera de las redes sociales, los mexicanos nos estamos abriendo paso a un mundo cada vez más digital que no deja de nutrirse con la gran cantidad de muestras de ingenio que “solo los mexicanos tenemos”.

Reírnos de nosotros mismos, del prójimo. Alabar lo indefendible, defender lo insulso, pero todo, elucubrando unas cuantas palabras formadas de tal manera que, al amparo del aprovechamiento de una imagen chusca, desafortunada o única, formemos un mecanismo de comunicación para, con humor, vivir el día a día y dejar cuenta de no desaprovechar la oportunidad de mofarnos de la realidad que, aceptémoslo, fomenta el sentido del humor ácido, negro y ciertamente desesperado que puede caracterizar al mexicano “por la cruda REALIDÁ nacional”.

 

Alfonso Carlos Del Real López / Politólogo

Columna: El político y el científico


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