DE PELIGRO

Graves, muy graves, afirman desde la Federación que son las acusaciones que saltaron por el conflicto en Peñasquito. Las denuncias penales que primero reveló el gobernador Alejandro Tello, luego confirmó en su comparecencia el fiscal Francisco Murillo y de las que se burló Felipe Pinedo, líder del FPLZ, son por delitos de mayor preocupación y más allá de los bloqueos de la mina en Mazapil.

Por lo pronto, en redes sociales, el socio de José Narro, senador de Morena, y de Chon Carrillo, representante de CAVA, empresa señalada por transportistas, ya amenazó con que continuará con la que no pocos dicen excusa como “movilización social” contra Newmont-Goldcorp. Como opinaron los chismosos: pues si ya le funcionó, ¿por qué no lo haría otra vez?

 

OTROS “PRESUNTOS”

El PRI estatal insiste en estar orgulloso de ser “rescatado” por Miguel Alonso. Al ex gobernador, el mismísimo AMLO lo calificó como “parte de la banda de malhechores” de la mafia en el poder, culpable de la exorbitante deuda en Zacatecas y premiado por el ex presidente Peña con la oportunidad de robar más en Fonatur. Pero frente al historial de acusaciones, Gustavo Uribe, líder tricolor en el estado, reviró: pues que la Fiscalía le apure entonces y compruebe.

Y es que, si en algo tiene razón, dicen las víboras que no olvidan, es que la justicia, en este caso, debe. Y mucho. Por más que el fiscal del estado, Francisco Murillo, confirma que sí hay investigaciones, que involucran una red de familiares y hasta amigos de Alonso, que avanzan las denuncias en su contra y que ya casi, ya merito… ¡Nomás nada! Otra que se le acumula. Mientras, el Duarte zacatecano (apodado así por sus millonarias cuentas pendientes según la ASF) se pasea muy tranquilo.

 

PATROCINADO

Desde Trancoso llegó a este nido de venenosos el chisme de que en el Municipio están hartos de que el alcalde César Ortiz financie los berrinches del dirigente de Antorcha Campesina, Osvaldo Ávila. Resulta que si usted se preguntaba de dónde salía la lana pa’ mover a toda la banda hasta San Lázaro, pues fue del primer edil.

El también antorchista se puso guapo con sus congéneres, con tal de no quedar mal con el que dicen es su jefe. Lo malo, comentan en los pasillos del ayuntamiento, es que, para Trancoso, Ortiz siempre responde que no hay. Y se aferra a la ya clásica en Zacatecas, de que ni pregunten por recursos porque todo fue culpa de la anterior administración.

 

DIRECTO A LA FAMA

En otra de zacatecanos ilustres en el Senado, Geovanna Bañuelos hizo lo propio y dejó a todos estupefactos, al pedir que se impidiera acceso a padres de niños con cáncer que exigen abasto de medicinas para sus hijos. ¿En serio? Tuvieron que preguntarle a la legisladora petista, pues nadie se la creyó. Y vaya que insistió.

Con los argumentos de una ardua carga de trabajo en sesiones, constantes “interrupciones” en la Cámara Alta y hasta de agresiones, “chantajes” y “manipulaciones”, Bañuelos advirtió que traería ganaderos, mineros, más enfermos de cáncer, para que entonces a todos los que quieran los dejen pasar. A la senadora le tundieron y, con la pena, tuvo que salir a disculparse, asegurando que su exabrupto se malinterpretó. Todo sea por seguir aspirando a la gubernatura.


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